Entre fichajes en mercados emergentes y carencias en la plantilla, el Valencia CF trata de equilibrar presente y futuro en un verano condicionado por la economía
El día que el Valencia CF conoció y se enamoró de Ryonosuke Sato
ValenciaEl Valencia CF ha comenzado el verano ampliando horizontes. La estructura que montó Ron Gourlay con Lisandro Isei a la cabeza, Hans Gillhaus para Europa y Andrés Zamora para sudameríca, busca una pata más en Estados Unidos (de momento la incorporación de un técnico para el mercado español se paraliza). Hasta que ese momento llegue, y como la operación salida va lenta, y el poder económico sigue siendo el que es, en Mestalla se ha optado por abrir otros mercados que históricamente apenas se habían explorado. Una vía diferente para crecer, mejorar su imagen de marca y, quién sabe, encontrar oportunidades que otros no han visto. Bajo este parámetro han llegado futbolistas como Aliou Dieng o Ryonosuke Sato, ambos presentados y ya a las órdenes de Carlos Corberán.
La realidad es que, mientras se esperan refuerzos que den respuesta inmediata a las necesidades deportivas del equipo (como un lateral derecho), el club ha empezado a mirar más allá de los destinos habituales. Asia y África aparecen ahora en el mapa valencianista.

Expansión internacional del Valencia CF en mercados exóticos
El Valencia CF de Peter Lim, tras perder en tiempos de Anil Murthy el tren de Corea con Kang In Lee ha desempolvado de nuevo sus relaciones con Japón. Lo hace décadas después de estar alejado de aquel mercado que cultivó con Kempes, primero, y Aimar y el doblete después. Ahora, con la incorporación de Ryonosuke Sato, la apuesta che supone retomar una conexión que, de una forma u otra, siempre existió con el país nipón. Y es que, Japón nunca fue un territorio completamente extraño para el valencianismo.
Dieng, una operación inédita en la historia reciente del Valencia CF
Pero no es el único movimiento llamativo. En una operación inédita en la historia reciente del club, el Valencia ha incorporado a Aliou Dieng, internacional con Mali y procedente de Egipto, un mercado prácticamente desconocido para el conjunto de Mestalla hasta la fecha. El norte de África no había sido, hasta ahora, una zona habitual de influencia para el Valencia, que con esta apuesta también busca abrir nuevas puertas comerciales y deportivas nutriéndose de mercados que Isei y Gourlay conocen y están menos visitados por otros acorazados europeos.
Son movimientos que permiten al club ganar presencia en nuevos territorios, ampliar su radio de acción y fortalecer su marca en mercados emergentes. Un valor añadido nada desdeñable en tiempos de recursos limitados.

Una plantilla aún por cerrar y un nuevo mercado a la vista
Sin embargo, el aquí y el ahora sigue exigiendo otra cosa. Porque, más allá de las llegadas de Dieng, De Haas o Sato, la entidad che ha conseguido asegurarse la continuidad de Stole Dimitrievski y Guido Rodríguez. Es mucho el trabajo avanzado, pero el equipo necesita más fichajes, en especial un lateral derecho, y, sobre todo, acelerar la operación salida.
Y la lista de tareas pendientes continúa siendo extensa. Porque entre las salidas consumadas y las previstas, el Valencia necesita prácticamente un futbolista por línea para completar una plantilla que Carlos Corberán espera tener lo más definida posible antes del inicio de LaLiga.
Los mercados exóticos pueden abrir ventanas de futuro y aportar nuevos horizontes. Pero el Valencia sigue necesitando certezas. Porque los aficionados, y más desde que Peter Lim es el máximo accionista, más allá de descubrir nuevos países en el mapa y apuestas, esperan ver llegar futbolistas capaces de mejorar desde el primer día una plantilla que todavía presenta demasiados interrogantes y que aspira a despedir Mestalla en Europa: Guido Rodríguez, ya presentado y un perfil como Meunier, lo son.

