Se necesita un Athletic a lo Rocky Balboa si quiere propinar un 'maracanazo' a la Real en Anoeta

El victimismo de la Real no cuela, a 'lo bajini' vive mejor el Athletic
El entrenador Pablo Palacio nos ofrece su análisis de la vuelta de la semifinal de Copa en Anoeta
Zozobrando la 'embarcación athleticzale' en una temporada endemoniada y desafiante por inusitada, resulta que reaparece la esperanza de retomar el control de la nave y llevarla a buen puerto; y todo ello a través de un único partido, eso sí, en territorio extremadamente hostil. Seamos sinceros. El Athletic Club de Ernesto Valverde lo tiene ciertamente complicado para pasar a la final de Copa, fuera forofismos.
El resultado de (0-1) con gol de Beñat Turrientes en San Mamés en la ida es una losa, además la alegría del juego se quedó en el Paleolítico, por no decir de la “paradisíaca playa caribeña” que será Anoeta este miércoles 4 de marzo (21.00h., TVE 1). Solo espero que tanta y desmesurada presión “externa” no condicione al “Tribunal de Justicia”.

No queda otra, hay que confiar en el Athletic y tirar de épica en Anoeta...
Creo que este equipo tiene una herida abierta y quiere cerrarla. Hay ejemplos de eliminatorias casi imposibles y sucede lo inesperado. Recuerdo una de semifinales de la Champions League entre el Tottenham y el Ajax con el antiguo formato, eso sí, en donde el Ajax ganó en Londres 0-1 y ganaba 2-0 en Ámsterdam al descanso, y en el minuto 96 el equipo inglés anotó el gol de la victoria y pasó.
Hay más ejemplos paranormales, como el 'macaranazo' en el Mundial de Brasil 1950, el 'centenariazo' en Madrid en el año 2002 con la victoria 1-2 del Dépor o la semifinal, también en Maracaná, entre Brasil y Alemania en el año 2014 con el resultado histórico y sorprendente de 1-7.
Hablando del partido en Donostia y siempre mostrándome ojiplático a las reflexiones de mi buen amigo Roberto Cuevas, éste me contó, en plan motivador, que acababa de ver otra vez la película Rocky IV y que había una escena espectacular. Esa en la que el propio Rocky y su esposa Adrian entablan una conversación vertiginosa donde ella se opone a que pelee contra el ruso indestructible Ivan Drago tras la muerte de su amigo Apollo Creed.

Rocky le explica que no puede cambiar su naturaleza de luchador, sentenciando: “Tal vez no gane... Pero para ganarme tendrá que matarme, y para matarme, tendrá que estar dispuesto a morir también”.
Está claro que ni ellos son Ivan Drago ni nosotros Rocky Balboa, pero a menor escala esta lucha será dura. Lo que no espero es que salgamos aplaudidos como el bueno de Stallone si la contienda acaba con el equipo guipuzcoano en la lona y eliminado.
Sabemos que la Real Sociedad es un equipo más dinámico desde la llegada de Rino Matarazzo, defienden más organizados, presión alta, posesiones para atraer y progresar por dentro y transiciones explosivas al estilo alemán. Manejan los momentos con balón y sin balón con destreza y son buenos en ABP. Además, han recuperado la mejor versión de Gonçalo Güedes o Carlos Soler, unido a los clásicos como Mikel Oyarzabal, Take Kubo (que no estará) o Brais Méndez, y que junto al resto de plantel resultan una escuadra con argumentos indubitadamente manifiestos.
No tengo muy claro si ellos saldrán de inicio muy fuertes para colocar la eliminatoria a otro nivel o buscar transiciones rápidas amparados por la ventaja en el marcador. Lo cierto es que si nosotros no naufragamos y el minutaje avanza puede que generemos inquietud en ellos y ahí podemos navegar. Máxima concentración en los inicios, sobre todo.

De todas formas, el Athletic, en mi opinión, debería salir sin ningún complejo y con las características propias adquiridas desde que está Ernesto Valverde. Además, aparte de recuperar efectivos, el estrés competitivo, exhausto por exceso de partidos, ha pasado a la historia. Será una partida entre Karpov vs Kasparov.
Ojalá pasemos, porque esta temporada necesitamos alegrías y porque debemos salir de esa especie de “siesta” en concepto de positivismo en el entorno.
Aúpa Athleticccc!!!!!!
.- Por Juan Pablo Palacio, Entrenador de fútbol