- 18:45
Rapid Wien
Heart of Midlothian
- 18:45
Rapid Wien
Heart of Midlothian
Por primera vez desde que accediera a la presidencia del club las cosas que hace parecen cobrar sentido
Del Nido Carrasco destripa la deuda del club: "El Sevilla no necesita una ampliación de capital"
Verás tú, a que aprende…Mil quinientos amagos de infarto del sevillismo después, Júnior ha pasado a Sénior y por primera vez desde que accediera a la presidencia del Sevilla FC las cosas que hace parecen cobrar sentido. Sentido común, entiéndase, un rasgo desaparecido años ha de Nervión y con el que el club parecía incluso peleado. Fue terminar la obra de teatro de la supuesta venta de la entidad a Sergio Ramos, apartarse del foco mediático los representantes de las familias propietarias y la luz se coló por las rendijas del Sánchez-Pizjuán.
Ya era hora, por otra parte. Que el hombre empezó su andadura en Nervión en 2006, como un chiquillo que se hubiera integrado en la cantera directiva en ultraprebenjamines, vamos. Cabe deducir que el cataclismo deportivo, con varios descensos rozando el palo; y el institucional, coronado histriónicamente por el cambio de Sergio Ramos por Yucatán y la ya mítica rueda de prensa con el puntero láser; han despejado las mentes. A la fuerza ahorcan, gracias a Dios no en sentido literal.
José María del Nido Carrasco, en compañía de Pepe Castro y con la aquiescencia de los dueños, ha estado a punto de cargarse el Sevilla FC. Por fortuna, no lo ha hecho. En las dos últimas campañas ha subsanado en gran parte el tortuoso desaguisado económico. Sólo faltaba arreglar lo deportivo, fíjate tú qué detalle más insignificante…Aunque pareciera imposible, ahora empieza a parecer que lo puede lograr. Será la edad y los disgustos, que te hacen madurar a fuego rápido. La receta: ni más ni menos que el ya mencionado sentido común, ése que le ha venido reclamando y que estaba capacitado para intuir desde cualquier periodista sano al último recogepelotas.
El ego, debajo de la cama
Habría que haber metido el ego debajo de la cama, haberse armado de coherencia y lógica, y rodeado de buenos y humildes profesionales a los que escuchar atentamente. Lo que hacía Pepe Castro hasta que le delegó la tarea, sin ir más lejos. Bueno, nunca es tarde, si la ficha es buena. Y es buenísima, según se podría contrastar en su cuenta corriente.

Huele a que ahora sí, por lo que sea, ha llegado el momento de dejarse de experimentos de campeones del mundo de asados y profetas en el desierto de la tiesura; de no obcecarse con chocar con técnicos expertos que alzan la voz y quieren mando en plaza; de no caer en la tentación de dejarse engatusar por funambulistas de la dirección deportiva fraguada en la felicidad y “lo bonito” que se genera en el vestuario.
Un tapón al agujero económico
Júnior ya no es júnior. Ha dado el salto de categoría y ya aparenta estar con los mayores. Le ha quitado el pan a infinidad de trabajadores mientras él se lo comía con caviar y Don Perignon, sí; pero le está poniendo un tapón al agujero económico de las arcas que él mismo había abierto. Y ahora ya sabe de fútbol, porque ha colocado al mando de las operaciones a un señor de aquí que no dice ni una tontería y ha desatascado la cañería de un plantel sobredimensionado. Por lo visto no había quien lo hiciera. Pero ha venido José Ignacio Navarro y lo ha hecho, mira tú por dónde. Y de su mano, Del Nido Carrasco ha dejado en el banquillo a un entrenador que conoce la categoría, el suelo que pisa y que protesta un poco más bajito.
Por supuesto, la pelotita pondrá a cada cual en su sitio y queda una eternidad para saber el desenlace de este nuevo capítulo, pero al menos de momento la tragedia atisba la lejana posibilidad de un final feliz. Dicho lo cual, dos preguntas y un aviso: ¿tan difícil era?; ¿merecía el sevillismo tamaño sufrimiento?; ojo con las campanas al vuelo, que del campanazo al pellejazo hay un balón en el regazo.

