El Athletic y el señor Prulason

Fracaso o no fracaso, ¿y ahora qué Herr Terzic?
Ramón Hernández, periodista de RNE, incide en factores de la mala temporada rojiblanca
BilbaoHace unos días me contaron un chiste. Un señor fue al médico y le dijo que le dolía la espalda, las rodillas, tenía afectado un riñón y hacía malas digestiones con frecuencia. Le preguntó, "¿qué tengo, qué me ocurre?" El médico le dijo que sufría el síndrome de Prulason. "¿Y eso qué es, doctor? Todavía no lo sabemos, señor Prulason". No sé por qué, pero esta tontería que me sacó una sonrisa me ha venido a la cabeza a la hora de explicar cómo y por qué el Athletic Club ha firmado una temporada tan desconcertante como esta. Por mala, digo.
A estas alturas es imposible dejar fuera de la ecuación factores que todos hemos reconocido como claros. Las lesiones han sido un martirio ya desde la pretemporada, el desempeño de jugadores capitales como Oihan Sancet, Berenguer, Dani Vivian o Iñaki Williams rara vez han dado una alegría, los refuerzos veraniegos en absoluto han dado el plus que se esperada a la plantilla (salvo Robert Navarro), y ningún jugador ha superado el nivel que mostró en la temporada anterior.
Si a esto le unimos la dureza del calendario y el nivel de muchos de los rivales, tenemos un cuadro lo suficientemente sólido como para cimentar en él las causas y factores que han desembocado en el despropósito de temporada que nos han dado los muchachos.

Todo lo expuesto hasta aquí digamos que es lo obvio, lo que todos hemos visto y que explica un curso tan frustrante.
Cualquier médico da en el clavo con causas y síntomas tan claros. Lo que pasa es que al galeno que protagoniza el chiste que encabeza esta columna su paciente se lo puso más complicado y me temo que el Athletic tiene mucho más que ver con el señor Prulason que con un enfermo corriente.
El factor longevidad de Ernesto Valverde en la plantilla...
En el “cuadro clínico” del equipo rojiblanco de esta temporada subyacen factores dignos de ser analizados para no quedarnos en la superficie. Siempre he creído que los entrenadores, salvo raras excepciones, no deben tener fechas de caducidad muy largas. La vigencia y fuerza de sus mensajes en el entorno de un vestuario profesional pueden alcanzar rápido un punto álgido, pero lo habitual es que no se logren mantener en el tiempo y pierdan eficacia paulatinamente.
En los clubes más potentes económicamente y con libertad de mercado, esto se mitiga más fácilmente renovando las plantillas con fichajes de alto nivel, pero en el Athletic las novedades son pocas de año en año y a los entrenadores les cuesta renovar la tensión de sus plantillas. Creo que a Ernesto Valverde le ha pasado algo de esto y estoy convencido de que él mismo sabía que podía ocurrir.

Polémica con los mensajes emanados desde el propio Athletic Club
Del mismo modo, otro factor a tener en cuenta para entender un poco mejor los laberintos de este año es el que hace alusión a los matices de los mensajes que se dan y los que se escuchan. Recuerdo un pasaje de una rueda de prensa en el que Valverde dijo “ahora que nos hemos quitado de encima la Champions podremos centrarnos más en la liga.….”.
Él mismo se corrigió de inmediato para señalar “ahora que no estamos en la Champions podremos centrarnos más en la liga…”. Es tal vez sólo un detalle, pero que nos ayuda a entender mejor hasta qué punto han pesado en la parte psicológica del equipo los duros momentos que han tocado vivir esta temporada relacionados con la ausencia de buenos resultados y que han obligado a ir priorizando objetivos por mucho que significara rebajar el disfrute de una golosina efímera como la Champions League.

Si a esto le unimos el mensaje presidencial señalando los 42 puntos como objetivo prioritario a 16 jornadas para el final dado el cariz del desempeño liguero, nos queda un caldo de cultivo más propicio para pensar en alcanzar los objetivos fundamentales que han acabado imponiendose en el ambiente colectivo. También en los jugadores.
Pero no sólo dejamos atrás un año duro y de difícil digestión. También la invitación a disfrutar al máximo cuando el Athletic nos da tanto como lo ha hecho en años anteriores gracias al enorme trabajo de Valverde, porque temporadas como esta ayudan a valorarlas más todavía.

Bienvenida sea la apertura de puertas y ventanas para refrescar el nuevo proyecto con la llegada de un nuevo doctor (Edin Terzic) que traerá sus propuestas pero que seguro que agradece una optimización de los recursos que puedan ofrecérsele para mejorar la plantilla. Si en su primera rueda de prensa dice que no conoce de nada al señor Prulason, será señal de que esto comenzará con buen pie.