Jaume Ponsarnau evidencia el peso de Ernesto Valverde más allá del Athletic: "Lo seguirá ejerciendo"
Admiro a quienes no ponen una nota de suspenso a la temporada 2025-26 del Athletic
BilbaoDicen los expertos que cuando un avión se estrella nunca es por una sola causa, sino por la concatenación de varias cosas que fallan a la vez. Así lo explicó Michael Crichton en su libro ‘Punto crítico’. Un fallecido autor de best sellers llevados al cine ('Parque Jurásico') que por cierto dejó una buena frase aplicable al Athletic Club: "Nada es imposible, solo improbable".
Da la sensación de que el equipo de Ernesto Valverde ha pagado entre otras cosas en esta 2025-26 su excepcional rendimiento de la pasada temporada que le llevó a la cuarta posición en LaLiga, a la semifinal de la UEFA Europa League y a entrar en la UEFA Champions League por tercera vez en su historia.

A esa fatiga mental y a la necesidad de tener que exprimirse, hay que sumar la sanción por dopaje a Yeray Álvarez, las lesiones constantes desde la nefasta pretemporada (ayy Beñat Prados), la inexplicable gestión de la pubalgia de un Nico Williams recién renovado como superestrella hasta 2035, la ausencia de refuerzos para el centro del campo en el mercado invernal de la Dirección Deportiva.
Y la falta de rendimiento de los cracks llamados a liderar, sobre todo el ataque, aparte de Nico hablemos de Oihan Sancet, Alex Berenguer e Iñaki Williams, o el empecinamiento de Ernesto Valverde en castigar físicamente a un corto grupo de jugadores que han tenido que apechugar maquinalmente con las cuatro competiciones, tipo Mikel Jauregizar, orillando alternativas factibles como Robert Navarro o Nico Serrano.
Todo ello ha dado como resultado una campaña complicada, que ha deslucido la trayectoria tanto de Jon Uriarte Uranga como de Ernesto Valverde en esta legislatura y que ha cercenado muchas ilusiones previas para acabar incluso preocupándose un curso más (como suele pasar todas las décadas modernas en Bilbao) por no perder la categoría por primera vez en la historia.

Ha sido la campaña de las oportunidades despilfarradas en el Athletic Club...
No se recuerda una temporada en la que sea tan fácil entrar en Europa y en la que el equipo bilbaíno haya tratado de evitarlo -una y otra vez- como gato que escapa del agua caliente.
Como en las películas de ‘Scarie Movies’, parodias del cine de terror, cada vez que salía un cartel con una flecha que indicaba elegir ‘Vida’ o ‘Muerte’, la tropa del Txingurri tiraba indefectiblemente, como la chica que huía en bikini, hacia el abismo donde esperaba el asesino.
Por no hablar del ridículo en la Supercopa de Arabia ante un Joan Laporta que se relamía gustoso con el 4-0 al descanso o de unas providenciales semifinales de Copa sin Barça ni Real Madrid en las que el Athletic pareció -enfrentado con la Real Sociedad- un equipo del Walking Football.

En resumen… Como al final vayan 8-9 conjuntos de LaLiga EA Sports a Europa y el Athletic no haya sido capaz ni de rozarlo con el presupuesto récord de su historia, más de 100 millones en plantilla y 4 campeones de Europa en ella, es como para pasar parte del verano en un monasterio o en la Estación Espacial Internacional orbitando la Tierra para meditar flagelándose con ortigas.
A descansar, a resetear si es que el Mundial no trae un nuevo varapalo el forma de lesión, y a pensar en qué cambios va a haber en plantilla/staff/Lezama y qué puede aportar esa arriesgada apuesta llamada Edin Terzic. En Bilbao ilusionarse va de serie. Ya estamos en ello.

