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Abel Caballero, exultante con la concesión de Balaídos: "Muy buena para Vigo, muy buena para el Celta"

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El Concello de Vigo ha iniciado el camino para formalizar la concesión del estadio municipal de Balaídos al Real Club Celta de Vigo, un acuerdo llamado a definir el futuro del recinto durante varias décadas. La aprobación en Junta de Gobierno del pliego de condiciones económico-administrativas supone, en palabras del alcalde, Abel Caballero, “el principio de un procedimiento que arranca muy bien” y que considera “muy bueno para la ciudad, muy bueno para el Celta de Vigo y muy bueno para todos”.
Caballero quiso situar el foco en la trascendencia de este primer paso, subrayando no solo el contenido del acuerdo, sino también el clima con el que se inicia su tramitación. “Estamos en el principio del procedimiento, la primera aprobación”, explicó, destacando que ahora se abre un periodo de exposición pública de 30 días hábiles en el que podrán presentarse alegaciones antes de la aprobación definitiva. En este sentido, el regidor insistió en la importancia de respetar los tiempos administrativos, aunque sin ocultar su optimismo: “El proceso arranca muy bien”.
El convenio establece una concesión inicial de 50 años, prorrogable hasta un máximo de 75, en la que el Celta tendrá derecho a la explotación exclusiva del estadio y de sus espacios anexos. Caballero recalcó que esta concesión permitirá al club “utilizarlo para uso deportivo, así como cualquier otro uso compatible”, siempre que estas actividades no superen el 50% de la superficie total. Entre estos usos figuran los terciarios o comerciales, concebidos como una vía para dinamizar el estadio más allá de los días de partido.
Uno de los puntos clave del acuerdo es el canon anual que el club abonará al Concello, fijado en 802.837,93 euros. Sin embargo, el alcalde detalló que esta cantidad “podría ajustarse” en función de algunas circunstancias, como las inversiones en obras en el estadio, la colaboración en la organización de actividades culturales y de ocio que impulsen la marca Vigo o los ingresos que el club deje de percibir durante las reformas de las gradas de Gol y Tribuna. Para Caballero, este modelo introduce un equilibrio entre la aportación económica y la implicación del Celta en el desarrollo de la ciudad.
Durante su intervención, el alcalde puso especial énfasis en las obligaciones del club, que calificó como “de primerísima magnitud”. Entre ellas, destacó una por encima de todas: “Destinar el estadio como sede del primer equipo”. A esto se suma la responsabilidad de asumir todos los costes de servicios y suministros, así como los gastos derivados de la conservación, reparación, mejora, limpieza y seguridad del recinto. Además, el Celta deberá presentar cada año un plan de mantenimiento y afrontar las obras que excedan la mera conservación, incluidas aquellas exigidas por organismos como LALIGA o la UEFA.
Los detalles del acuerdo entre el Concello de Vigo y el Celta
Caballero también detalló los derechos que adquiere el club, como la comercialización de los derechos audiovisuales de los eventos deportivos, la posibilidad de establecer una denominación comercial para el estadio y la organización de actividades culturales y de ocio. No obstante, dejó claro que el Concello mantendrá un papel activo en la gestión del recinto.
Entre las prerrogativas municipales figuran el uso de espacios como las pistas y zonas bajo la grada de Río, la utilización de soportes publicitarios para promocionar la marca Concello de Vigo —que deberá ser visible en todos los eventos— y la posibilidad de celebrar actividades de interés general para la ciudadanía. Asimismo, el Ayuntamiento podrá impulsar obras estructurales, como reformas o ampliaciones, para acoger grandes eventos, siempre en coordinación con el club.
Más allá de los aspectos técnicos, Caballero quiso trasladar un mensaje político y emocional, destacando su doble condición de alcalde y aficionado. “Quiero mostrar la satisfacción personal mía como alcalde, personal mía como aficionado y seguidor y fan del Celta y para toda la ciudad”, afirmó. En su opinión, este acuerdo no solo garantiza la estabilidad institucional del club, sino que refuerza el papel de Balaídos como un motor social, económico y cultural.

“Cuando los procedimientos arrancan bien, uno tiene que mostrar la satisfacción”, reiteró, insistiendo en que este es solo el inicio de un proceso que deberá completarse con la aprobación definitiva y la posterior formalización administrativa del convenio.
Con este paso, Vigo sienta las bases para un modelo de gestión a largo plazo de Balaídos, en el que el Celta gana seguridad para su desarrollo deportivo e institucional, mientras el Concello asegura el control estratégico de una infraestructura clave para la ciudad. Pero, sobre todo, tal y como quiso remarcar Caballero, se trata de “una decisión muy buena” que nace con un clima de consenso y optimismo que, a su juicio, marcará el devenir de todo el proceso.