Opinión

El Athletic oyó a Unai Simón pero Adama le abrió la puerta a Lamine Yamal

Redacción local

El gol de Lamine Yamal del Barça a Unai Simón en San Mamés
El gol de Lamine Yamal, crack del Barça, a Unai Simón en San Mamés. Athletic Club
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Nunca una derrota del Athletic Club frente al FC Barcelona fue tan injusta. Jamás, tan engañosa. Llegaban zurigorriak eta blaugranak de sendos intentos fallidos por meterse en la final de la Cartuja. Mens insana in corpore dolorido. Sin tiempo, el león, para limpiarse el alma ni lamerse las heridas. Servicio de odontología a domicilio. Habían puesto los pacientes sus colmillos en manos del afilador. Un sonido como de armónica concitó al especialista en la amplia consulta donde las fauces se abren para ser revisadas por el líder del sector.

Con los dientes apretados de salida. Altísima presión. De altura y de intensidad. Unai Simón, cargado de razones para sentir que el Athletic había dejado de ser un "equipo de Segunda División". Un ascenso. El título que la Real Sociedad posee y al Athletic le faltaba en sus vitrinas. Uno de los clásicos se estaba librando en la Catedral. Como de la noche al día. Aunque noche cerrada fuera así la del miércoles en Donostia como la de este sábado en Bilbao. Así es el Athletic cuando Valverde decide que ese dios violento que flota sobre Olabeaga salga a pasear.

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Cuando la marea de la Ría contagia al Cantábrico y lo violenta. En Bermeo se sacuden las olas que ciegan a Unai Gómez y lo perjudican en el salto y la caída. Su imagen, dolorida, se convierte en 'Ensayo sobre la insoportable fragilidad de la rodilla'. El que observa asume la paradoja de los ligamentos. Teoría de la evolución. El interno. El externo. Los cruzados. Todos ellos. Para favorecer el funcionamiento de la rodilla... o por el mero hecho de romperse y causar daño... quirófano... cirujanos... operar... recuperación de semanas... meses... y hasta toda una temporada.

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Robert Navarro es el suplente que se convierte en titular. Nombres. Futbolistas. Cinco cambios en tres ventanas. Y hasta la casa está dispuesto a tirar por la ventana Ernesto Valverde. Quién lo habría dicho. Del naufragio junto a la Concha a este Athletic que de ser barco varado se convierte es nave que el gigante blaugrana será incapaz de quemar.

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Con un punto escrito en la agenda de Txingurri se va el equipo a la caseta. Injusto, y hasta cruel, sería referirnos al de 'la federación'. Va más allá. Punto con honra. Un empate sin goles que al Athletic le sabe a poco. En el aire de San Mamés, flotando, como a la espera, la gesta del PSG y la épica del Atlético de Madrid que se enlazaron para que San Mamés volviera a creer que hubo una vez un equipo que...

Este es. Siete de marzo. Doctor Deseo. Orsai. El 'Corazón de tango' y 'Las Leonas al poder'. Continúa la presión. Hacerle frente al líder de la Liga EA Sports no sólo era posible, sino altamente probable. El dentista no está bien visto. Y si se le abre la boca, es para sacar la lengua. Burlarse. Ni tú pareces el líder ni yo soy el decrépito que, tras ser tumbado, regresa a la casilla donde fue ubicado por su propio presidente. "Llegar a los 42 puntos".

Valverde y Flick se saludan en San Mamés

Y cuando esté ejercicio esté para concluir, a nuestro lado tendremos a Ernesto Valverde dispuesto a renovar su contrato por una temporada más. Escenifica tu poder y liderazgo, Ernesto. Y hazlo en San Mamés. Esta noche. Ante el FC Barcelona. Para que el líder entienda que se está jugando la liga con el "famoso Athletic, el famoso Athletic Club".

Dentista y león. Los roles cambiados. El culé no es odontólogo. Difícil precisar hasta dónde llegan sus virtudes. Incapaz, en todo caso, de hincarle el diente a este partido. Hay mucho en juego. La victoria, que es el Qué. Invade la Catedral, sin embargo, este Cómo que, así que el tiempo se agota, nos regala un Athletic convencido, más que nunca, de que esta noche es la de aquel día, este día, el de aquella noche. Todo el plantel menos uno de sus componentes.

Lamine celebra su gol en San Mamés

Se trata de Adama Boiro. El que juega donde Yuri, pero no lo suple en el Athletic...

El único que no está convencido de la buena suerte, de Fortuna. Adama conserva todo su cabello. Sin embargo, cuando le llegue la hora de sostener al equipo en su costado, será incapaz de agarrar el único mechón que en su cabeza tiene la diosa Ocasión. Fue en el 67'. La 'Ocasión la pintan calva'. Cosas de Lamine Yamal. Lo pensó, pero no lo dijo.

Para que Adama Boiro perdiera las constantes de su posición. Lo que hasta ese momento no se había dado se produjo...

Senegal. Dakar. 'Huracán' venido a menos. Lo que no había hecho lo está llevando a cabo. Darle a Lamine Yamal diez, quince, veinte metros de distancia. Qué más quiere un zurdo a pierna cambiada que le den tanto espacio como el que necesita. Liberado. Recibe. Controla. Conduce. Adama recula. Acaso por el pánico provocado por su negligencia, hay quien habla de prevaricación, resbala, cae.

Yamal siente la llamada de la escuadra más lejana. Atracción fatal. Golpeo sencillo. Como si lo hubiera entrenado en las largas tarde noches de los entrenamientos de La Florida. El palo antes que la red. La pifia, preludio de un lateral que ha decidido asistir al Athletic para que el equipo se suicide. Habían recuperado los leones sus ganas de vivir. Adama. Tu nombre, en boca de todos.

.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete