No compro el puñetazo en la mesa de Unai Simón: en Segunda hay quien juega muy bien al fútbol

Unai Simón, mosca antes de la semifinal de Copa: "Sin intensidad el Athletic es un equipo de Segunda división"
Kuitxi Pérez opina que el portero del Athletic no estuvo fino en la sala de prensa vallecana
Unai Simón Mendibil. Soberbio partido el completado por el guardameta de Murgia. Una hoja de servicio inmaculada que, para mi, ensució cuando le pusieron el micrófono a la altura de su boca. El Athletic Club de Ernesto Valverde había rescatado un punto de oro del difícil Vallecas ante un 'Rayo' siempre 'violento'.
El equipo de Iñigo Pérez juega bien e imprime a su juego un ritmo brutal. Ha no mucho, recién, los de la 'calle del payaso Fofó' habían vapuleado al Atlético de Madrid [3-0] en el exilió dorado de Butarque, feudo del CD Leganés.
Acababa de cuajar un partido perfecto cuando la lengua se le fue de la boca hasta el punto de expresarse por libre. "Este equipo sin intensidad es de Segunda División". Intensidad. Leamos: "Esfuerzo físico, fuerza, energía, concentración mental". Este equipo, dice, o sea, todos menos él, porque el MVP lo separa de sus compañeros hasta descartarlo. Unai Simón. Verbo fácil. Demasiado para cosa buena, como sucedió de seguido al final de la partida.
En vez de reconocer la magnífica primera mitad protagonizada por los discípulos del ex del Athletic, Iñigo Pérez, cargo el mérito en la culpa de sus compañeros. Valoración que me traslada al paseo de la Castellana, donde a su propietario, Real Madrid, nadie es capaz de ganarlo, siendo el equipo blanco el que pierde los partidos que no es capaz de ganar.

"El Athletic, sin intensidad, es de Segunda División"...
Temeraria declaración que no habrá sentado bien en su propio vestuario, tampoco a Valverde, su entrenador, mucho menos a mí, que, mientras escribo, me estoy rasgando las vestiduras. Podría haber dicho que sin intensidad, el Athletic no despliega en el campo tantas virtudes como atesora. Que el Rayo aprieta casi hasta el ahogo. No. Este equipo. El Athletic. Todos menos él, porque Unai Simón, por sus hechos, terminó siendo alabado y festejado tanto.
"Esfuerzo físico, fuerza, energía, concentración mental". Variantes que ha de desplegar un equipo de fútbol para jugar de manera intensa. Se las dejó en la caseta su equipo, según Unai Simón. De tal modo que los que saltaron al remozado césped de Vallecas eran jugadores "de Segunda División". Repasemos este once de inicio, todo él hecho a base de retales de un equipo de inferior categoría.
"De Segunda División", Areso, Vivian, Laporte, Yuri Berchiche; Jauregizar y Galaxy; Iñaki Williams, Sancet Tirapu, Unai Gómez; Guruzeta.

Mérito terrible, entonces, que un "equipo de Segunda División" le haya robado un punto a todo un Primera como el Rayo Vallecano del navarro Íñigo Pérez.
Le sobró al internacional portero, nacido a las faldas del Gorbeia, ["Oi, ama Gorbeia", que canta Gontzal Mendibil con su hermosa poesía] lo de "Segunda División". Porque los futbolistas de calidad no pierden su innato talento al no emplearse con intensidad. Se resentirán, eso sí, sus prestaciones a nivel individual, y el rendimiento global del equipo.
Y en cuanto a lo de "Segunda División", categoría inferior en modo despectivo, Unai Simón Mendibil debería escucharse tras lo dicho, y leerse, porque oído y ojos no son capaces de engañar a los porteros sensatos, como lo es el maravilloso arquero del Athletic. Entendería, así, que lo suyo es menosprecio para Racing, Castellón, Dépor o UD Las Palmas, candidatos a ocupar el hueco que en Primera dejaría un equipo, como el Athletic, cuya categoría no merece.

Mucho y bien se juega a fútbol en la Hypermotion. Y claro, sin intensidad, el Athletic no tendría en ella cabida. Ni en Primera RFEF. Ni en Segunda. Ni en Tercera, en la que el Club Portugalete camina decidido hacia el ascenso. No estuviste fino, Unai. Porque aún sin intensidad, hay jugadores y equipos capaces de darte sopas con honda. A su lado jugué durante muchas temporadas. No doy nombres.
El inmenso respeto del anonimato. Porque no solo de la intensidad viven los equipos de fútbol, sino de todo toque de distinción que brota de las botas de los futbolistas virtuosos. Me acuerdo, y mucho, todas las noches me acuerdo, de Manu Sarabia. El 'orfebre de Gallarta' al que "lo hermoso le costó la vida".
Me hizo feliz. En compañía y en solitario. Ayer volví a visionar el gol que, en la Catedral, le marcó a Las Palmas en la [1982 - 1983]. Y como me esperaba, de mi bolsillo saqué el pañuelo que no tenía para llevármelo a los ojos, ganas de lágrimas que ningún trapo puede frenar.
.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete