WPO Aix-les-Bains, con el sello de Winamax: cuando el festival es tan importante como el póker en sí

Winamax lleva a Francia su particular fórmula para convertir un torneo en una experiencia: seis días de póker, diversión, actividades y buen ambiente en el Casino Grand Cercle
El WPO Winamax de Aix-les-Bains en cifras: 10.000 jugadores, 3 millones en premios, 187 mesas...
Aix-les-BainsHay festivales de póker en los que lo importante es sentarse en una mesa, recibir las cartas y empezar a jugar. Y después está el Winamax Poker Open, donde el póker es solo una parte de la experiencia. Desde el pasado martes 22 de septiembre, Aix-les-Bains se ha convertido en el punto de encuentro del póker presencial europeo, con el Main Event de 500 euros ya en marcha y las mesas del histórico Casino Grand Cercle llenas de jugadores llegados de distintos puntos de Europa.
El festival ha arrancado con fuerza y durante seis días reúne a profesionales, jugadores recreacionales y clasificados en una cita que va mucho más allá de las cartas. El programa del WPO combina torneos, cash game y competición con un completo calendario de actividades, mientras que la ciudad ofrece un escenario perfecto para disfrutar del póker también lejos de las mesas.
Porque en un WPO se puede ganar un bote en el Main Event y, unas horas después, seguir la partida en otro escenario. Póker, deporte, gastronomía, música y diversión se mezclan durante seis días en Aix-les-Bains, en un festival que entiende que jugar es importante, pero que pasarlo bien también forma parte del juego.

Del póker al beer pong y los dardos o las canicas
El programa competitivo ya es suficientemente atractivo para justificar el viaje. El Main Event 6-Max de 500 euros, el Battle Royale de 750, el High Roller de 1.000, el Monster Stack de 300 y diferentes Side Events ofrecen alternativas para prácticamente todos los perfiles y bolsillos.
Pero cuando las cartas dejan de ser protagonistas comienza otra parte del festival. El beer pong y los dardos forman parte de una programación pensada para que los jugadores puedan competir también fuera de las mesas. No hace falta estar disputando un bote de cientos de euros para tener algo en juego.

Y ahí aparece una de las grandes particularidades del WPO: el ambiente forma parte del torneo. El jugador puede pasar de una mesa de póker a una actividad con otros participantes, coincidir con jugadores profesionales o compartir unas horas con los Team Pro de Winamax.

Y después está el Déglingo es una de las señas de identidad de los festivales Winamax: una competición paralela, desenfadada y completamente alejada de la seriedad de las mesas de póker, donde los jugadores pueden demostrar que también saben desenvolverse fuera del tapete. A su lado, las carreras de canicas ponen otra dosis de espectáculo y pique sano: pequeñas bolas que compiten en circuitos mientras los participantes animan, eligen sus favoritas y disfrutan de una competición tan absurda como divertida. Porque en un WPO, cuando se acaba el póker, empieza el espectáculo.

Una Navidad en septiembre
Si hay una actividad que resume perfectamente el espíritu de la cita es el mercadillo de Navidad adelantado. Porque si algo caracteriza a los eventos de Winamax es precisamente su capacidad para romper con la imagen más convencional de un festival de póker.
Aix-les-Bains tendrá durante esos días su particular mezcla de cartas, competición y entretenimiento. Una propuesta que convierte el viaje en algo más parecido a una experiencia colectiva que a una simple visita a un casino así como chalets (puesticitos al estilo navideño donde se puede comer y beber en cada descanso).

Las Vegas llega a Aix-les-Bains
Una de las novedades más llamativas será “Las Vegas en la mente”, una experiencia inmersiva de realidad virtual que permitirá a los participantes adentrarse en el universo de las World Series of Poker. La propuesta permitirá vivir una experiencia vinculada a Las Vegas sin abandonar los Alpes franceses y hacerlo, además, junto a integrantes del Team Pro Winamax.
No es un detalle menor. El concepto resume lo que Winamax busca con este tipo de festivales: que el jugador recuerde algo más que las manos que ha ganado o perdido.

Seis días para jugar, pero también para quedarse
El WPO Aix-les-Bains arrancará el 22 de septiembre y se prolongará hasta el 27. El Main Event será el gran eje de la competición, pero el calendario permite permanecer prácticamente toda la semana dentro de la dinámica del festival.
Y el escenario ayuda. El Casino Grand Cercle está situado en pleno corazón de Aix-les-Bains, una localidad de los Alpes franceses que añade al torneo un componente turístico difícil de encontrar en un festival de póker convencional.
La fórmula ya ha demostrado su capacidad para atraer jugadores en otros eventos de Winamax. El Estoril Poker Fest, por ejemplo, superó los 2.000 registros y reunió en Portugal a jugadores locales, franceses, españoles y a varios integrantes del Team Pro.

Ahora el escenario cambia. Aix-les-Bains toma el relevo con un festival en el que el póker seguirá siendo el protagonista, pero no necesariamente el único motivo para viajar.
Porque en el WPO se puede ir buscando un premio, un trofeo o una gran actuación en el Main Event. Pero también se puede ir buscando algo mucho más difícil de cuantificar: pasarlo bien, conocer gente, competir fuera de las mesas y formar parte durante seis días de una auténtica fiesta del póker presencial.

