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Adrián, de jugar dos torneos el finde a cumplir el sueño de todo aficionado: "Mi hija Vega vino con un buen pan bajo el brazo"

Adrián Guillamón atiende a ElDesmarque
Adrián Guillamón, Red Diamond y español. ElDesmarque
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Aix-les-BainsHay historias que explican mejor que cualquier cifra por qué el póker engancha. La de Adrián Guillamón, jugador recreacional de Torreblanca (Castellón), es una de ellas. Lo que para muchos aficionados parece inalcanzable, para él empezó casi desde la nada: un premio, una oportunidad y el billete para plantarse ahora en el WPO Winamax de Aix-les-Bains, compartiendo escenario con algunos de los grandes nombres del póker europeo.

El castellonense forma parte de esa expedición de jugadores que han hecho realidad el sueño de cualquier jugador no profesional: pasar de jugar por afición a sentarse en un festival internacional. El póker en vivo europeo ya está en Aix-les-Bains, donde el histórico Casino Grand Cercle acoge hasta el 27 de septiembre un festival que combina competición, ocio y el particular ambiente de Winamax. Allí se disputa un Main Event de 500 euros y formato 6-Max, con jugadores como Adrián Mateos, Leo Margets o Miguel Montes entre las caras conocidas de una cita que también ha reunido a numerosos clasificados españoles.

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Porque el WPO no es solo sentarse a jugar cartas. Aix-les-Bains ofrece mucho más allá del póker, desde el lago del Bourget hasta el Mont Revard, mientras el ambiente del festival convierte cada jornada en una experiencia diferente. Y entre profesionales, Team Pro y habituales del circuito aparece Adrián, un jugador de Torreblanca que representa precisamente la esencia de estas citas: alguien que un día soñó con estar ahí y que ahora está jugando en las mismas mesas que aquellos a los que admiraba.

Adrián Guillamón
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La historia de Adrián Guillamón

Su historia tiene además un componente familiar que la hace todavía más especial. Cuando Adrián consiguió aquel inesperado premio de casi 15.000 euros en las Series de Enero, jugaba desde el sofá de casa mientras su pareja, Vanesa, dormía a su lado. Estaban a punto de ser padres. Poco después llegó Vega, su hija, que hoy tiene siete meses y que, como dice su padre entre risas, "vino con un buen pan bajo el brazo". Ahora Adrián está en Aix-les-Bains dispuesto a disfrutar de una oportunidad que difícilmente podía imaginar cuando apenas jugaba dos torneos los fines de semana.

¿Cómo llegas al WPO de Aix-les-Bains y qué significa para ti ser Red Diamond?

Soy Adrián, vengo de Castellón y estoy aquí porque soy Red Diamond, gracias a que me pinché el Sander Surprise de las Series de Enero. Creo que lo recordáis. Ya es mi segundo viaje. Fui a Estoril la última vez y allí no tuve tanta suerte; bueno, no tuve nada de suerte. No estuvo la cosa... Pero aquí vamos a ver. Ayer estuvimos aquí en el Ferro, en esta ocasión con compañeros del Red Diamond, con buen ambiente y tal. Mañana jugaré el Main Event, hoy jugaré un poquito para ir cogiendo el tono, pero hoy un poco de chill.

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¿En qué consiste ser Red Diamond?

Lo mío es un caso especial, porque con toda la gente que me estoy juntando estos días, todos han conseguido esta estatus gracias a mucho volumen de juego, con expressos y tal, y lo mío ha sido un regalo que ha ido al cielo. También he de decir que cuando me pinché este torneo, que fue en enero, a media 2, yo iba a ser padre. De hecho, soy padre de una niña que tendrá siete meses. Estábamos mi pareja y yo en el sofá; ella no podía dormir en la cama, estaba dormida a mi lado, y fue la primera vez que vi un directo y pinché el torneo. Fue algo alucinante.

Jugadores en Aix-les-Bains

¿Cómo se llama tu niña?

Vega.

Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo. En tu caso parece que fue literalmente así.

Sí, sí, sí. La verdad es que sí, vino con un buen pan, un buen regalo. Lo que te comentaba: era una lástima que llegara en este momento porque quizás no podía disfrutarlo todo lo que hubiera querido. El hecho de ser padre implica unas obligaciones detrás que no te permiten darle todo el volumen que quisieras y jugar.

¿Tú eres jugador profesional?

No, no, no. Yo era recreacional. De hecho, solamente jugaba los fines de semana. Tenía dos torneos abiertos solamente y, bueno, con la falta...

¿A qué te dedicas en la vida?

Soy programador informático y últimamente estoy a media jornada por el tema de la paternidad. Me gusta mucho también hacer deporte. En mis tiempos libres, sobre todo por la noche, cuando tenía un poco de descanso y tal, intento hacer ejercicio. Llevo tres meses estudiando un poquito de spins, dándole fuerte, con la escuela de Mento y tal, porque he visto todo lo que es este mundo. Me gusta, pero es difícil. Es difícil mantener este estatus, pero vamos a intentarlo y, si no lo mantenemos, por lo menos quedándonos cerca y, de cara a próximos años, volver a estar ahí.

¿Lo de llegar hasta aquí tiene algo que ver con Las Vegas por el nombre?

No, pero me lo ha dicho un amigo mío. Me ha dicho que te lo diera. Es verdad, mucha casualidad. El nombre que le hicimos... Me gustaban los dos y sin más.

Eres un poco el sueño de todo jugador recreacional: padre, dos torneos el fin de semana y, de repente, estalla todo. ¿Se puede saber cuánto fue el premio?

Fueron 14.000, casi 15.000 euros. Fueron, por 10 euros, la verdad, 22.000 personas las que éramos en ese torneo.

Casino en Aix-les-Bains

¿Cómo recuerdas aquel torneo?

Fue algo alucinante. No tuve ningún momento así duro en el que tuviera que pensar mucho. Llegué bastante bien a la mesa final. Creo que llegué chip líder y en un momento comentaron por el chat: "Este Lukin Fornaskis lo va a ganar", no sé qué, no sé cuánto. Igual no lo tenía que haber leído porque ahí me cogí un poco de presión y me hundí un poco, pero luego retomé las riendas y pude volver a atizar.

¿Cuál es tu nick?

Lukin Fornaskis. Buscando las mejores, son las mejores manos del juego. Esa, sin más.

¿Y qué te dijo Vanesa cuando empezaste a llegar a la mesa final?

Ella alucinaba un poquito. Me acuerdo de que justo en la mesa final despertó porque estaba durmiendo al lado de mí, ya te he dicho. Y le iba a contar: "Mira, quedamos seis, siete, no sé qué. Mira, si elimino a este, gano 1.000 euros más; si gano a este, 2.000 euros más; si gano a este, 3.000 euros más". Ella estaba alucinando, imagínate. Al principio, al final, pues yo estaba un poco en una burbuja, sin saber lo que... Y aún no sabe lo que es realmente.

en Aix-les-Bains

¿Vanesa te apoya para que sigas jugando?

Ella me apoya. Hoy no ha venido. En esto sí que estuvo. Ella, con la niña, tenía entonces tres meses. Imagínate volar. Pero ahora no ha podido venir porque la niña ha empezado la guardería y pensábamos que no podía faltar. Aparte, ella también ha cambiado de trabajo. Entonces, entre la maternidad y todo, lo veíamos muy complicado. Venía yo solo y me he lanzado porque, al final, es una oportunidad única poder jugar estos tres eventos. Junto al de Madrid, que también estaré en la final del CNP. Y nada, a disfrutarlo.

Si ganas alguno de estos torneos, ¿es el salto a la profesionalidad?

Pues soñar, pero con los pies en el suelo. Es muy complicado. Hay mucha gente, hay mucho pro y lo importante es pasarlo bien. Solo con rascar, con ganar un poquito, y luego paso a paso iremos viendo.

¿Te has traído trabajo de programador hasta Aix-les-Bains?

No, me cogí una semanita de... Bueno, hasta el lunes, y luego para allí porque hay vacaciones.

Buen sitio para estar jugando, ¿no?

A mí, que me gusta hacer deporte y estas cosas, la verdad es que es un buen lugar. Se respira aire puro, fuera de la ciudad y eso está muy bien. He ido a correr hacia el lago, he estado haciendo un poquito de ejercicio y tal. Me gusta, me gusta el lugar y, bueno, aquí estoy para disfrutarlo.

¿Qué es lo que más te gusta de jugar en vivo y de jugar estos torneos?

Sobre todo compartir con los jugadores. Da igual que sean españoles, ingleses, portugueses, franceses... Compartir un poquito, hablar, más o menos estamos aquí todos por lo mismo: pasarlo bien. Y bueno, que si algún día suena el bombazo, pues aquí estamos para disfrutarlo.