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Opinión

Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer

El periodista no es noticia

Braulio Vázquez habla de Aguirre, Kiat Lim, fichajes y el Valencia CF de futuro
Braulio y Javier Aguirre. Valencia CF
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Hay veces que un equipo necesita marcar para empezar a creer. Y hay veces que basta con cambiar quién manda para que la pelota todavía no haya empezado a rodar y, sin embargo, el marcador de las sensaciones ya se haya movido. El Valencia CF lo ha hecho, ha marcado dos goles sin que el balón ruede. El primero se llama Braulio Vázquez y el segundo, Javier Aguirre. Dos decisiones que han funcionado como un bálsamo, un remedio inmediato para la moral de unas tropas que estaban demasiado acostumbradas a recibir golpes. "Se baja los brazos muy fácilmente", decía Kempes y razón no le falta

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Braulio, un soplo de aire fresco

La llegada de Braulio ha devuelto algo que parecía perdido en Mestalla: la sensación de que hay un hombre de fútbol tomando decisiones deportivas. No es una cuestión de fe ni de nombres. Es cuestión de que, después de demasiados bandazos, el Valencia haya colocado al frente de la parcela deportiva a alguien que conoce el club, conoce la categoría y conoce el mercado. Su regreso ha cambiado el escenario y hasta cuestiones que parecían enquistadas, como la renovación de Gayà, han entrado en una nueva fase.

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Y entonces trajo a Aguirre

Y entonces, de la mano de Braulio, apareció Aguirre. Con sus chistes, sus frases, su personalidad. El mexicano no ha necesitado ganar un partido para cambiar el ambiente. Ni siquiera ha tenido tiempo para hacerlo. Le ha bastado con aterrizar, ponerse el chándal y empezar a mandar. Su llegada ha generado ilusión en la grada y ha cambiado el tono dentro de Paterna. Ha quitado los días libres que tenía el equipo porque quiere entrenar, conocer a sus futbolistas y empezar cuanto antes a meterles en la cabeza que aquí ya no vale mirar la clasificación y esperar que alguien arregle el problema.

La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

Dos goles. Dos movimientos que han permitido recuperar algo tan sencillo y tan importante como la moral. En los despachos se respira de otra manera. La afición, aunque siga exhausta y con motivos de sobra para estarlo, vuelve a tener un hilo del que tirar. Y la plantilla sabe que hay un director deportivo que va a estar encima y un entrenador que no viene precisamente a repartir caramelos.

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Pero cuidado. Esto no ha ganado ningún partido. No hay puntos nuevos, no hay posiciones nuevas y el Valencia sigue penúltimo. El fútbol tiene la mala costumbre de cobrar las deudas los domingos y de convertir cualquier ilusión en humo si no se transforma rápidamente en resultados.

Porque lo que queda por delante es enorme: salir del descenso, o hablando en términos futuros, evitar que el Nou Mestalla de estrenarse en Segunda. Y para eso hacen falta goles de verdad, de los que se marcan con botas, sudor y puntos en la clasificación.

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Ahora le toca a la plantilla

Ahora le toca a la plantilla, a los futbolistas que tienen al equipo penúltimo, a los que Aguirre les quitó un día de descanso para empezar a apretarles y que son, hasta que el mercado de enero se abra, los que tienen que buscar su mejor versión para sacar al Valencia del atolladero.

No hay excusas. Y es cierto que tampoco tiene sentido cargarles toda la responsabilidad de lo ocurrido hasta ahora, porque el problema del Valencia viene de más arriba y de más atrás. Pero los jugadores son los que saltan al césped y los que ganan o pierden partidos. Ellos son los que pueden empezar a cambiar la historia desde el próximo encuentro y para eso hay que poder, pero también querer.

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Fichajes pero a partir de enero

Braulio ya ha empezado a ordenar una casa que necesitaba una buena limpieza. Aguirre ya ha puesto la primera piedra y en enero tocará reforzarla, porque las necesidades siguen siendo evidentes y el director deportivo ya tiene identificadas varias de ellas, empezando por un central de jerarquía y un delantero.

Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza

Hasta entonces, no hay fichajes que valgan. Están los que están. Y esos jugadores tienen que demostrar que este Valencia tiene mucho más fútbol del que ha enseñado durante este arranque. Por eso, en este Valencia se han marcado dos goles sin que el balón ruede. Braulio y Aguirre han devuelto al Valencia algo imprescindible para afrontar el desastre: esperanza. Ahora falta lo difícil. Que la plantilla convierta esa esperanza en puntos. Porque el objetivo ya no admite rodeos. Hay que salvar al Valencia, al menos hasta que Peter Lim se vaya. Y, para eso, hay que conseguir que el Nou Mestalla nazca en Primera. Así será más fácil que venda. Feliz semana.

David Torres

Delegado de ElDesmarque en Valencia

dtorres@eldesmarque.com