El límite de las cesiones pone en peligro la política de fichajes de Peter Lim: 49 cedidos ya
Se compró un club para fardar
ValenciaHe de reconocer que cuando el otro día vi a Peter Lim con pantalón del Valencia en Budapest junto a Nasser Al Khelaifi en una cancha de pádel me quedé flipado, en shock, estuve minutos repasando la imagen sin saber qué pensar. Lo primero, no entendía qué hacía por Budapest, en pantalón corto, cogiendo un trofeo del PSG. Lo segundo, me sorprendía ver que, después de siete años había decidido salir de su cueva singapuresa y venir a Europa. En ese momento, ya en clave más periodística, me entraron las prisas y me dispuse a averiguar si el máximo accionista en su turné por el Viejo Continente tenía intención de venir a Valencia. ¿Había cambiado Peter Lim o de nuevo estaba soñando despierto?

Cuando al día siguiente posó en primera fila en Roland Garros, de nuevo con Nasser Al-Khelaifi, celebrando el triunfo del PSG salí de dudas lo tenía clarísimo a qué había venido. Además, es cierto, había preguntado y en Mestalla no se le esperaba. La conclusión era evidente: El Valencia CF le sigue importándole a Peter Lim lo justo, ni mucho ni poco, ni nada, ni algo que le vaya a hacer cambiar su ritmo de vida.
Esa imagen de Peter Lim en pantalón de chándal aparentemente desaliñado y feliz con sus amigos realmente define lo que es para el máximo accionista este club y su enfoque es radicalmente distinto al nuestro.

¿Qué creo que es el Valencia CF para Peter Lim?
Es una impresión, bastada en la experiencia, pero sin haber hablado nunca con él. Para mí, el Valencia CF para Peter fue un juguete con el que hacer negocios con su amigo Mendes al principio y ahora como un pequeño trofeo, un objeto que tiene guardado por ahí y que saca a relucir cuando sus colegas de Manchester o el jeque del PSG lucen escudo, para decir: "Eh, que yo también tengo un club de fútbol ¿eh?" Pero poco más. Lo tiene, se pone el pantalón cuando se va al pádel con amigos a la final de la Champions y punto y final. Ni lo cuida en exceso (sólo que no le dé pérdidas) ni le presta demasiada atención. Es como aquel que un día tiene un hobby, luego se olvida de él, y saca la "pala" del armario el día que sus amigos le recuerdan que hubo un tiempo que jugaban al pádel.
Justo lo contrario que usted, seguidor del Valencia CF, o un servidor, periodista que cubre la información de este club desde hace 30 años. Para nosotros es la vida, es lo más importante de lo menos importante. Por eso, lo sufrimos, nos desvelamos cuando está en puestos de descenso y aspiramos a que venda el club a alguien que lo quiera y lo cuide como lo haríamos uno de nosotros. Confío, lo he escrito mil veces, que ese día llegará después de estar acabado el Nou Mestalla. Queda un año, la cosa va bien, así que uno, optimista por naturaleza, no pierde la esperanza y confía que, en manos del hijo, de Kiat Lim, al menos no esté tan desatendido el Valencia CF como lo tiene él. ¿Cuánto puede pedir? Viendo el caso Sergio Ramos y el Sevilla, creo que no menos de 400 o 500 millones. Que lo venda es un anhelo, mucho más largo que su pantalón y su amor por el Valencia, que es corto. Feliz semana.
David Torres
Delegado de ElDesmarque en Valencia

