El Valencia alarga las Fallas incendiando el Sánchez-Pizjuán

Dos goles sencillos de Hugo Duro y Ramazani le dieron los tres puntos a los che
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Se dice comúnmente que el Sevilla FC y el Valencia CF son ahora mismo dos espejos. Equipos grandes venidos muy a menos, con una propiedad muy discutida y con varios años coqueteando con puestos que no le son naturales. Pero ahora, con su victoria en Nervión, los che suman cuatro puntos más que los nervionenses y están mucho más cerca de certificar su permanencia en LALIGA EA SPORTS un año más. A los locales, como definición gráfica del desastre en el que le han convertido, no les funciona ni el videomarcador.
El Valencia sabía a lo que venía al Sánchez-Pizjuán. Contemporizaba y dejó al Sevilla animarse con un par de llegaditas con poco peligro, pero si hay algo claro cuando se juega ante este nefasto equipo es que el fallo va a llegar. Gayá tuvo que ser cambiado por conmoción cerebral y los locales ni siquiera pudieron aprovechar la ventaja del sexto cambio al tener que retirarse Azpilicueta por su enésima lesión. Sin el navarro en el campo, todo el mundo se volvió loco en el Sevilla. Almeyda puso a Akor Adams de extremo, Juanlu hizo un saque de banda que no firma un benjamín y Alexis Sánchez cedió una pelota atrás indigna de la categoría del chileno. El Valencia aprovechó el regalo, Odysseas pudo despejar el disparo de Ramazani, pero no el cabezazo de Hugo Duro que siempre moja ante los sevillistas.
El Sevilla entró en un estado de nervios catatónico, y lo que parecía que iba a ser un ladrillo en el que los dos equipos buscarían sus opciones al final se convirtió en un paseo para el Valencia. Ya en el largo descuento del primer acto, con demasiadas camisetas blancas en campo rival para todo lo que quedaba por delante, Luis Rioja sorteó a Kike Salas en la banda, los locales volvieron trotando y Ramazani hacía estallar el Sánchez-Pizjuán.

El desorden del Sevilla
La dirección de banquillo de Matías Almeyda desde donde estuviera, y de Javi Martínez desde el campo, fue demencial. Muchos estaban jugando mal, pero introdujo a tres delanteros, poca contención y tranquilidad, y Oso se quedó en el banquillo. El resultado, un equipo totalmente desordenado que solo llegaba con algún arreoncillo y un Valencia que las veía venir esperando el contragolpe definitivo.
Entre Fallas y Semana Santa, las dos fiestas grandes de las dos ciudades, fueron los valencianos los que incendiaron el ‘ninot’ en el que se ha convertido este Sevilla, al que le aguarda una larga penitencia que no apunta a final feliz.
