Guedes y Oyarzabal ponen la fiesta y la Real respira Europa

Con esta victoria, la Real Sociedad suma confianza y puntos clave en la lucha por Europa
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La Real Sociedad sacó pecho ante su afición para sumar una victoria valiosa frente al CA Osasuna (3-1). Los donostiarras mostraron sus armas: penalti de Oyarzabal y doblete de Guedes. Pero los rojillos nunca bajaron los brazos: cuando Víctor Muñoz cazó un balón aéreo para acercar a su equipo en el marcador, el corazón del conjunto navarro se encendió y obligó a la Real a sudar hasta el último minuto.
La Real impone su ritmo y sentencia con Guedes
El partido arrancó con los locales claramente protagonizando la escena. Desde el pitido inicial se respiraba ambición y ritmo, con Oyarzabal tomando el mando y conectando con sus compañeros en cada ataque. Pero, minuto 24: penalti para la Real: una mano de Boyomo dentro del área provocó la pena máxima. Oyarzabal no falló desde los 11 metros: engañó a Herrera con un golpe sutil y puso el 1–0 para desatar la alegría local.
La Real no se conformó y volvió a golpear en apenas unos minutos. Gonçalo Guedes, con un disparo desde fuera del área limpio y potentísimo, colocó el 2–0 con un golazo digno de highlight que hizo vibrar a los más de 30.000 aficionados presentes.
El portugués no se conformó: en el minuto 51 firmó el 3-0, un remate potente y colocado que sentenció el partido y dejó claro quién dominaba el encuentro. La combinación de Guedes y Oyarzabal fue un espectáculo constante, con juego eléctrico, pases filtrados y llegadas de vértigo que desbordaron a Osasuna.

Osasuna se reinventa y Víctor Muñoz prende la chispa
Cuando todo parecía controlado para la Real, Osasuna mostró el rostro de lucha que le caracteriza. Víctor Muñoz apareció en el corazón del área para anotar de cabeza, recortando distancias y devolviendo la tensión al choque. El tanto rojillo encendió al público visitante y obligó a los de Matarazzo a reorganizar su defensa y mantener la calma.

Durante los minutos siguientes, Osasuna siguió presionando y buscando espacios en el campo rival. La Real respondió a cada intento de los visitantes con transiciones rápidas y ataques incisivos, y aunque el marcador final quedó en 3–1, el espíritu competitivo de Osasuna quedó a las claras.