El grito de Kike Salas

Kike Salas celebra su gol al Girona
Kike Salas celebra su gol al Girona. Kiko Hurtado
Compartir

El Sevilla FC a 2026 no tiene más remedio que echarse en manos de sus canteranos. No hay dinero para fichar, y todo el futuro que pueda tener el club pasa por los jugadores nacidos futbolísticamente en la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios. De la Carretera de Utrera han salido campeones del mundo, pero ahora es el momento de chicos que se han puesto el mono de trabajo para intentar que el peor periodo de la historia contemporánea del club no acabe en segundazo. Y uno de los mayores exponentes en estos momentos es Kike Salas.

El de Morón de la Frontera ha ido escalando posiciones en las prioridades de Matías Almeyda, y en los últimos tiempos no solo se ha colocado como titular indiscutible en los últimos seis partidos, aprovechando la ausencia de Marcao -primero por una sanción que ya cumple y después por una lesión hasta final de temporada- para ocupar un lugar fijo en el flanco izquierdo de la línea de centrales.

PUEDE INTERESARTE

Este domingo, también fue clave ofensivamente, pues de la bota izquierda de Kike Salas llegó el gol del empate en el tiempo añadido. Pese a ser central, tiene olfato goleador como atestiguan las nueve dianas que ha anotado en sus 85 partidos con el primer equipo. Un tanto cada menos de diez partidos, unos números más que reseñables para un defensa.

La celebración de Kike Salas

En los últimos minutos, solo Odysseas Vlachodimos tuvo mayor protagonismo que él. Se marchó arriba y, aprovechando el resbalón de Echeverri, se sacó un espectacular zurdazo imparable para Gazzaniga. Era el primer tanto del moronero en lo que va de temporada, para un empate importantísimo.

PUEDE INTERESARTE

Kike Salas lo celebró con un gran grito de rabia, agarrándose el que es el escudo del club de su vida y, posteriormente, con un saludo militar mirando a la grada de Gol Sur. Tal y como muestran las fotos tomadas por Kiko Hurtado, fotoperiodista de ElDesmarque.

PUEDE INTERESARTE

En la casa de locos en la que se convirtió el partido, también estuvo el canterano muy cerca de la otra jugada del descuento. En la desaplicación defensiva general, Kike Salas inició una carrera hacia atrás con la cara prácticamente desencajada para tapar al propio Echeverri con el equipo totalmente desguarnecido. Aquello acabó en penalti, y el canterano se marchó a conjurarse con Odysseas. El griego paró el penalti, todo mérito suyo, pero también gracias al grito de rabia de Kike Salas, el grito de un canterano que se ha acostumbrado ya a ir al rescate de ‘su’ Sevilla.

Kike Salas celebra su gol al Girona