La verdadera historia de Faye, Laufey la Justa, la protagonista del nuevo God of War sin Kratos

La narrativa conecta automáticamente con el viaje de Kratos y Atreus en el juego de 2018
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La génesis de la nueva historia de God of War nace de la muerte para volver a abrir el universo de Kratos y Atreus desde una perspectiva hasta ahora desconocida: la reencarnación de Faye en un lugar extraño llamado Everywhen. El afamado juego con el que Santa Monica rompió los moldes en 2018 deja abierta la puerta de la exclusividad para representar ahora el viaje con una continuación natural que se aleja de la precuela para sostener la línea temporal original al mismo tiempo que su marido y su hijo buscaban a Odín.
God of War: Laufey es la primera ruptura del molde de lo que significa una de las sagas más míticas dentro de la industria de PS Studios, y la mejor demostración de poder es un gameplay de 20 minutos repleto de sorpresas. El fan de la saga reconocería el sonoro cuerno antes de ver el logo de Santa Monica, y ahí las expectativas se disparan hasta conocer que la filtración de las últimas semanas era una realidad con una visión mucho mejor de lo previsto.
Mientras Kratos y Atreus llevaban sus cenizas a Jötunheim, el reino de los gigantes, Faye vivía desde el otro lado una aventura tras despertar en un reino desconocido repleto de mitologías cruzadas. Tanto es así que la historia define ese lugar como un entorno repleto de dioses que compiten por el poder en una tierra repleta de magia peligrosa, lo que abre el interés por entender aún más las conexiones entre los personajes. Pero ese misterio se marcará con el lanzamiento todavía sin fecha exacta, mientras la historia de la gigante vive de un pasado mucho mayor.
La conocida entre los gigantes como Laufey 'La Justa' era una de las guerreras más poderosas de la era, tanto es así que fue capaz de contener a Odín en una batalla de iguales. Seguramente porque el dios de la mitología nórdica estaba con unas copas de más y no supo exponer todo su poder, pero aún así son palabras mayores para entender el contexto de Faye. Era una gigante que luchaba por los débiles, que lideró una revolución contra Odín, liberó a sus prisioneros y posteriormente marcó su vida para preparar el viaje de Kratos y Atreus al saber que caería por culpa de una enfermedad. Pero su muerte dejó una huella en el plano real y en el espiritual.
Faye podía ver el futuro, por lo que fue la gestora silenciosa del camino de Kratos y Atreus marcando por ejemplo los árboles alrededor de su hogar hasta forzarlos a salir para emprender la aventura. Su razón de ser era guiar a Atreus, protegerlo y conducirlo hacia una verdad oculta en los murales de Jötunheim, y es precisamente uno de los pilares narrativos más imponentes de la saga gracias a su clarividencia. Faye sabía cómo iba a morir y cuándo, por eso deslizó una promesa para empujar a su marido y a su hijo: tenían que llevar las cenizas a la cumbre más alta de todos los reinos. Y ese camino les guiaba a la tierra de los gigantes para el futuro despertar de su descendencia.
La protección a Atreus y el uso de las máscaras
La itinerante historia entre Kratos y Atreus tiene muy presente a Faye en el subtexto de cada uno de sus encuentros, por eso ella es tan importante en la historia y lo es aún más con la relevancia que eso tiene desde el otro plano ahora por descubrir. Lo que sí sabemos es que dejó todo su conocimiento y las profecías grabadas para que Kratos y Atreus lo entendieran todo a pesar de los peligros pertinentes.
En ese terreno God of War vuelve usa mejor que nunca la simbología en ese título de 2018 donde las máscaras son una carga emocional directa entre Faye y Atreus. Es una prueba y a la vez una preparación. Primero porque ella misma escondió su verdadera naturaleza desde que vivía en Midgard para ocultar su realidad a Atreus y así su futuro. El trasfondo de todo, con el spoiler consabido de la trama de God of War, es que Faye quería mantener en secreto que su propio hijo era Loki. Sabía que en el futuro lo descubriría y lo preparó todo para ello, pero quería educarlo desde la distancia con la empatía de ser alguien capaz de conectar con la naturaleza tal y como ella lo hacía para plasmar así el origen heredado de su madre.
De hecho en Ragnarok esa historia va a más porque Odín le pide a Atreus reconstruir una máscara ancestral para llegar al conocimiento supremo, lo que choca frontalmente con la educación que quería reflejar Faye en su hijo. Una dualidad que define al personaje mitológico y que tiene incluso en su final, una relación directa con todo lo que su madre le ha inspirado desde la distancia. Tanto es así, (ALERTA SPOILERS), que al final de Ragnarok el joven decide romper la máscara y seguir el camino marcado por Faye.
Esa conexión, los miedos de Faye, el envoltorio de Odín y los dioses muertos que ahora se puede encontrar esta en el más allá permiten dilucidar un entorno perfecto para entregar un nuevo juego que brille desde la narrativa. El combate ya vemos lo que es, una contraposición a Kratos para retomar el combate aéreo con más velocidad, más combos voraces y una espada capaz de conectar sus poderes con la magia.
Hay tantas preguntas como posibilidades narrativas para conectar todos esos momentos donde Kratos creía escuchar a Faye después de su muerte, y ahora ese vínculo puede reabrirse. Ella le dejó el hacha Leviatán, un arma forjada por los enanos Sindri y Brok para luchar contra Odín. Kratos lo tomó como un regalo para empezar una nueva vida, y ahora ambos parecen conectados para vivir por separado una historia que seguro les va a unir desde una perspectiva diferente.
