Álex Márquez y la emoción de ganar en Jerez, de su saludo a la grada en la última vuelta a la fiesta en Gresini

Álex Márquez, en Jerez
Álex Márquez, en Jerez. MotoGP
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Álex Márquez lo ha vuelto a hacer. El piloto del Gresini Racing llegaba al Gran Premio de Jerez envuelto en un mar de dudas. Su inicio de temporada no estaba siendo nada positivo, sin los resultados del año pasado y con su futuro muy lejos de Ducati y Gresini. Pero tras la carrera de este domingo todo puede cambiar, sobre todo los ánimos y las aspiraciones para este curso. Tras un sábado donde era su hermano Marc quien lo dominaba prácticamente todo ('pole' y 'sprint'), Álex ha podido recuperar las sensaciones del viernes y ser el auténtico rey de la jornada. Lo ha hecho, también, gracias al nuevo error que el mayor de los Márquez ha cometido en la segunda vuelta: una nueva caída y un nuevo Gran Premio que no sube al podio.

"No hay palabras para describir lo que siento, nos ha costado al principio de temporada pero este fin de semana hemos podido conseguir un buen resultado tras el parón. Estamos motivados al 100%, con muy buenas sensaciones, muy buen flow y para mí estaba claro hoy: había que apretar desde la primera vuelta, tratar de ponerme delante y a partir de ahí intentar de imprimir mi ritmo. Ya sabemos que el ritmo era muy bueno y lo hemos visto, aunque la última vuelta no cuenta porque tenía que saludar a la grada. Muchas gracias al equipo, porque no ha parado de trabajar ni de creer en mí, y a las gradas", cuenta el de Gresini nada más bajarse de su moto.

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La celebración icónica de Álex Márquez

El pequeño de los Márquez parece haberle cogido el gustillo a Jerez. Dos temporadas, dos triunfos y dos celebraciones muy emocionantes. Y es que pare un piloto español, ganar en el trazado andaluz, es una sensación única. Álex ya sorprendió en 2025 saludando a la grada en la última vuelta; y en esta ocasión lo ha vuelto a hacer. Un gesto único que se va a convertir en una tradición difícil de mejorar.

Además, tras pasar por la recta de meta y ver la bandera de cuadros, su celebración junto a la grada de los Márquez ha sido también muy especial. Se ha visto a un Álex muy sentido, feliz y disfrutando al máximo de la hazaña que acaba de lograr. Porque esta victoria sabe mucho mejor: deja atrás un irregular inicio de temporada, ha ganado en pista a su hermano con un hachazo en las primeras vueltas y se engancha de nuevo a la lucha por el título. Una jornada de diez para él.

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