Borja Iglesias se moja en el desahucio de Maricarmen con una denuncia: "No es un caso puntual"

Borja Iglesias, durante el Mundial
Borja Iglesias, durante el Mundial. Europa Press
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Borja Iglesias nunca fue un futbolista al uso. El delantero del Celta de Vigo, desde sus inicios, no ha dudado en mojarse en temas sociales pese a su posición privilegiada. Ausente en la concentración de la Selección Española, el jugador santiagués pone el foco en el desahucio de Maricarmen con una profunda reflexión y una denuncia.

Desde su perfil oficial en la red social Instagram, Borja Iglesias compartió con sus seguidores unas profundas palabras en las que pide un mayor respeto por la tercera edad. El delantero entiende que la sociedad española tiene margen de mejora.

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La opinión de Borja Iglesias tras el desahucio de Maricarmen

Esta fue la reflexión al completo de Borja Iglesias: "Me da la sensación de que hace 50 años estábamos con el fango hasta las rodillas, trabajando día a día para quitarnos el barro, y cuando parecía que empezábamos a limpiarnos, queremos tirarnos de lleno al barrizal de nuevo. Por desgracia, el desahucio de Mari Carmen no es un caso puntual. Es la lucha diaria que se vive en este país para poder tener una vivienda digna.

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Las personas mayores merecen respeto y amor. Los jóvenes merecen oportunidades justas para crecer y hacer mejor nuestro país. Todos merecemos condiciones justas para seguir construyendo un país del que estemos orgullosos.

España es maravillosa en muchísimas cosas, pero tenemos margen de mejora, y tenemos que pelear por ello. Me siento una persona súper afortunada por la vida que tengo, por mi profesión y por mi situación económica. Pero esto nos afecta a todos, y la gran mayoría estamos mucho más cerca del caso de Mari Carmen que del otro lado. Luchemos juntos, porque esto es cosa de todos".

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Su pareja, María Valero, siguió la misma línea: "Lo que ha pasado hoy con Maricarmen es desolador y desgraciadamente no es un caso aislado. No podemos normalizar que la especulación inmobiliaria termine expulsando a la gente de las casas en las que ha construido su vida.

Cuando las políticas públicas facilitan o no consiguen frenar este modelo de negocio, las consecuencias las pagamos nosotros. Alquileres imposibles, vecinos expulsados de sus barrios y personas que no pueden acceder a una vivienda digna.

Y digo esto siendo plenamente consciente de que yo tengo una situación muy privilegiada. Precisamente por eso creo que sería muy fácil mirar hacia otro lado y pensar que esto es un problema que siempre les pasa a otros. Pero no nos confundamos... la inmensa mayoría estamos muchísimo más cerca de no poder pagar una vivienda o de perder nuestra casa que de convertirnos en personas con veinte pisos especulando con ellos.

La vivienda no puede tratarse únicamente como una inversión mientras hay gente que no puede acceder a ella o conservar su hogar".