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Sergio Canales desvela las jugarretas que le hacía Mourinho en sus inicios en Real Madrid

Sergio Canales en el Racing
Sergio Canales en la actual temporada en el Real Racing Club. LALIGA
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Los condicionantes de un fichaje como el de Sergio Canales por el Real Madrid en plena era galáctica tiene ahora múltiples matices desde la perspectiva del cántabro 16 años después. El centrocampista analiza sus vivencias como jugador blanco desde múltiples perspectivas como las virtudes de la primera pretemporada entre estrellas a los problemas psicológicos, y señala indirectamente a Mourinho de hacerle múltiples jugarretas que le han convertido ahora en la persona y el futbolista que es.

En una prolongada charla con Mario Suárez, el actual jugador del Real Racing Club habla abiertamente de todas sus etapas, y una de las más polémicas es la del Real Madrid por todos los condicionantes. El inicio de la historia es conocido, Canales quería fichar por algún equipo que le dejara volver cedido a Santander al menos la primera temporada, una petición que tenía en mente incluso después de rechazar a Manchester United y Manchester City.

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Con el Real Madrid tenía también esa idea, pero la llegada de Mourinho lo cambió todo: "Mi primera opción era irme a un lugar que me dejara volver al Racing cedido. Hablamos de esa opción, pero llegó Mourinho y me pidió hacer la pretemporada para conocer el ambiente. Yo estaba súper seguro que de no iba hacer ni la pretemporada, por lo que sea me salió increíble y vi mucha confianza de Mourinho, que luego me pone de titular en Mallorca. Y aún así llamo y aviso de que quiero salir cedido porque es lo que habíamos hablado. Mientras Ozil y Kaká estaban en el banquillo", confiesa.

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El Real Madrid le responde que confían en él, y el jugador confiesa que no se arrepiente de aquella etapa porque le ayudó a crecer, pero las secuelas de ese entonces son bastante claras y se personalizan en el técnico portugués. Canales afirma que no recuerda muchas charlas a nivel personal pero le demostró confianza al principio: "jugué todos los partidos de la pretemporada fui titular, con Cristiano a la izquierda, Di María en la derecha y Benzema arriba. Con el equipo a priori que se veía que estaba jugando, y además me estaba encontrando muy bien, aportaba bastante. Así que eran más los hechos que palabras".

A partir de ahí la cosa cambió en los momentos más complicados, hasta tal punto que el propio Canales confiesa que quiere tener cuidado (entre risas) para elegir bien sus palabras. "Él con los jugadores jóvenes en esa época lo veía como, 'voy a ser duro para hacerlo fuerte'. Había actos de que parecía que iba a jugar y me dejaba sin convocar. O me quería ir en Navidad cedido con equipos de Champions pendientes de mí, y me hizo jugar en el mercado...para luego dejarme tres partidos sin convocar. En ese momento yo estaba hundido, porque yo solo quería jugar, me daba igual dónde. Recuerdo llegar a casa y estar llorando toda la tarde. Me pillaba llorando con todo apagado en el sofá, y ni me acuerdo, pero mi gente veía esas cosas. Con el tiempo me ha ayudado a mejorar, pero es una experiencia más", aclara.

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Canales confiesa además que no tuvo la ayuda psicológica que hoy día es tan habitual: "La necesitaba pero no la tenía y ni la tuve. Tiré 'palante'. Lo que más me dolía y me repetía es que yo sabía que no tenía que estar aquí (en el Real Madrid), y lo decía, pero no se daba. Eso puede ser un fracaso de mi carrera, pero yo no lo veo así, porque me ha ayudado a ser como soy o a con 35 años seguir jugando después de haberlo pasado todo, y es por una suma de todas esas vivencias. No solo hay que quedarse con el título con el Betis, sino cosas como esa que te hacen ser como eres hoy", aclara.

Sí deja entrever que aprendió mucho del ambiente competitivo y profesional de tener cerca a jugadores como Cristiano, Xabi Alonso o Arbeloa para aprender. "Yo no había tocado un gimnasio en mi vida. A mí antes de jugar con el Racing me iba al día anterior a ver una película por la noche al cine y me tomaba tres bols de palomitas. Y al final del partido me iba a por una hamburguesa después de cada partido, ahora no lo hago ni loco. Estar rodeado de los mejores jugadores del mundo te hacen ver cómo es el pre y el pospartido. Nada más acabar ese año busqué un nutricionista para mí y un preparador físico todos los días, pensé que no me daba y que tenía que cambiar ese verano", un cambio de rumbo que ahora le mantienen en la élite a los 35 años con el Racing.