El Rayo convierte Butarque en un fortín inexpugnable

Triunfo ante el Espanyol con gol y asistencia de Álvaro García
Butarque registra su peor asistencia con el último partido del Rayo
Un fortín llamado Butarque. Pocos podían pensar cuando vieron al Rayo Vallecano iniciar el curso lejos de su casa que convertirían el exilio de Leganés en su mejor baza para sumar en estas primeras jornadas de campeonato. Este martes, ante el RCD Espanyol, ha vuelto a sumar de tres en tres para escaparse de la zona de descenso gracias a un gran primer tiempo y a la solidez defensiva del segundo.
Salió como un rayo el equipo de la franja. No se habían cumplido 3 minutos cuando Moscardo regaló un balón de esos que nunca se pueden regalar en campo propio. Lo aprovechó el equipo de Beñat San José para verticalizar y anotar el 1-0, obra de Álvaro García tras un rechace en el área.
El Espanyol había salido dormido y volvió a pagarlo caro antes de la media hora, cuando Pedrosa anotó el 2-0. La ley del ex, ya saben. El lateral se adentró en el área, aprovechó una asistencia de Álvaro y la cruzó con potencia ante un Dmitrovic que, probablemente, pudo hacer algo más.
Sergio Camello estrelló un balón en el larguero justo antes del descanso que pudo sentenciar el partido. Y tras el paso por vestuarios, todo cambió. Manolo González hizo un triple cambio e introdujo a Expósito, Marcos Fernández y Bryan Zaragoza.
Pero el gol lo marcó el de siempre, ya saben. Un tipo llamado Roberto, que si sigue a este ritmo acabará en el Manchester City, como decía el propio Manolo: recorte en el área y derechazo al palo largo para poner el 2-1. Se volcó a partir de ahí el cuadro perico, pero no encontró el premio del empate en un tramo final que acabó con Omar El Hilali expulsado con roja directa tras cortar una contra con la mano.
Fue la última jugada de un partido que se llevó el Rayo, que confirma su fortín: suma 7 puntos esta temporada, todos en Butarque. Empató ante el Alavés, ganó al Racing y ahora ha ganado al Espanyol. Para después del parón regresará a su verdadera casa, pero en lo cierto es que en el exilio no le ha ido nada más.

