Desafíos, retos y claves del Betis para la 26/27

Manuel Pellegrini, ante el Bournemouth
Manuel Pellegrini, ante el Bournemouth. Kiko Hurtado
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El Real Betis Balompié afronta la temporada 2026-27 envuelto en la ilusión que supone su regreso a la Liga de Campeones, lo que hará por segunda vez en su historia y después de que se clasificara por primera ocasión hace 21 años, y todo ello bajo la batuta de Manuel Pellegrini, que suma ya su séptimo curso al frente del conjunto sevillano. El entrenador chileno, que en todas sus anteriores campañas como bético clasificó al equipo para torneos continentales, sucede como autor del logro de entrar en la máxima competición continental a Lorenzo Serra Ferrer, quien situó cuarto al equipo en la Liga 2004-05. Y lo hace a expensas de rematar a la plantilla, a la que aún debe llegar al menos un delantero centro, a expensas de lo que ocurra con Dani Ceballos y algún movimiento más.

La madurez del 'Proyecto Pellegrini'

Desde la llegada del técnico suramericano, un hito de estabilidad sin precedentes en la historia reciente del club, el Real Betis ha pasado de una época de inestabilidad y altibajos a otra con un proyecto sólido y competitivo. La estabilidad es el denominador común de un equipo que nunca se terminó de caer en LaLiga, a pesar de tener picos más altos y otros no tan lúcidos. Con él son seis años seguidos en Europa, una final europea, la ruptura de su techo histórico en la Europa League y el regreso a la máxima competición continental dos décadas después.

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Manuel Pellegrini ha sabido dotar al equipo de un sello caracterizado por el trato del balón, la valentía en el planteamiento y una jerarquía competitiva que le ha permitido tutear a los grandes del fútbol español después de reinventarse campaña tras campaña.

La dirección deportiva, que encabeza Manu Fajardo, ha sabido recomponer la plantilla ante salidas inevitables, manteniendo la ambición y el estilo de juego y ese es el reto para la venidera temporada.

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El desafío de la Champions

Regresar a la máxima competición continental es un desafío de máxima exigencia física y mental, con lo que el esfuerzo de la plantilla debe aumentar de manera exponencial al compaginar el ritmo de LaLiga con la élite europea, algo a lo que ayudará la gestión de las rotaciones, especialidad del preparador chileno.

Para este curso 2026-27, el Betis busca retocar la plantilla con piezas que aporten fondo de armario y madurez en escenarios de máxima presión. La experiencia de los futbolistas veteranos debe ser fundamental, entre estos Isco Alarcón, el brasileño Antony dos Santos y el argentino Giovani Lo Celso, quienes la pasada campaña estuvieron por debajo de su nivel debido a diversas mermas físicas que arrastraron todo el curso y que en principio ha comunicado su deseo de continuar un año más, aunque el club prefiera en este caso alguna salida que libere masa salarial suficiente para el delantero o el posible regreso de Dani Ceballos.

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Éstos, junto a los jóvenes talentos de la cantera verdiblanca, el delantero que aún debe llegar y los que ya están, deberán formar un bloque táctico sobre el césped para mantener la cohesión en los momentos de exigencia.

El reto de la planificación de una nueva plantilla

Manu Fajardo afronta un complicado mercado de fichajes, en el que los movimientos no pararán hasta el cierre del plazo marcado para el 1 de septiembre. Los primeros en llegar han sido el uruguayo Facundo Bernal (Fluminense brasileño), Fran García (Real Madrid) o el portero Diego Conde (Villarreal).

Muchas han sido las salidas, como las del portero Pau López, Sergi Altimira, el senegalés Nobel Mendy, Mateo Flores, el suizo Ricardo Rodríguez, el congoleño Cédric Bakambu o el argentino Chimy Ávila, además de que el meta Adrián San Miguel anunció su retirada.

El Real Betis centra sus esfuerzos en la llegada de un delantero, a expensas de lo que ocurra con Dani Ceballos y si se termina dando alguna posible venta. Para esta posición el club trabaja con altura de miras, sondeando opciones que de calidad. Un perfil algo más rematador, más directo, con cierta capacidad de revalorización, aunque sin descartar ninguna otra opción que pueda ponerse a tiro, pero sobre todo, un jugador que quiera encontrar en Heliópolis el contexto inicial para relanzar o asentar su carrera. Todo, eso sí, dentro de un encaje económico.

Hoy mismo ese le ha comunicado a Sofyan Amrabat que su fichaje no es una prioridad a día de hoy. Desde el entorno de futbolista transmiten que es el Betis quien lo rechaza, pero la realidad no es esa. El objetivo prioritario del club es firmar a un delantero centro. Su sueldo actual (5M netos) no es asumible, por eso se le ha comunicado que por el momento queda aparcado. No es que el Betis no lo valore, que pueda quedar libre o rescindir con el Fenerbahce. Es cuestión de que también debe ajustar su salario a la realidad económica del club, que además ahora centra sus esfuerzos en el delantero (y a expensas de lo que ocurra con Dani Ceballos). Una vez el Betis concretase esos movimientos, si hubiera más salidas y Amrabat siguiese libre, entonces podría valorarse, dado que a Pellegrini le gusta, pero por el momento la situación es la que es.

Con esas perspectivas, el Betis iniciará la temporada una semana más tarde, el viernes 21 de agosto en La Cartuja ante la Real Sociedad, ya que tiene aplazada la primera jornada de LaLiga en el campo del Valencia al modificarse su horario debido a que el club andaluz era uno de los implicados en el cambio del calendario por participación de jugadores en el pasado Mundial.