La penalización económica que será requerida a Sergio Ramos por el incumplimiento de lo acordado

Sergio Ramos, a su salida de la reunión de este miércoles
Sergio Ramos, a la salida de la reunión del miércoles. Kiko Hurtado
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Es viernes, 29 de mayo, el día fijado en un principio para que las partes acudieran a una notaría en día hábil para firmar la compraventa del Sevilla FC. Se podían articular otros mecanismos, pero este parecía el más lógico. Pero este deadline day no ofrecerá novedades, ni tampoco el domingo 31, cuando expira definitivamente el periodo de exclusividad del que ha disfrutado Sergio Ramos y su grupo durante los últimos meses.

El lunes 1 de junio, el Sevilla -o más bien sus accionistas mayoritarios- comenzará otro proceso para intentar aligerar la venta, y el futbolista camero tiene previsto ofrecer una rueda de prensa para trasladar su punto de vista de todo lo sucedido. La parte vendedora, por su parte, asegura que lo que se ha presentado no es una nueva oferta, sino que se ha incurrido en un incumplimiento de lo acordado que lleva aparejado una seria de penalizaciones, y no esperan nuevos contactos entre los grupos, por lo que darían definitivamente la operación por rota.

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La oferta se firmó a principios de año, y hace dos semanas se modificó el calendario de pagos y se asumió que las pérdidas imputables a este ejercicio -aún no calculadas- se dividieran entre las dos partes. Así, entienden que Ramos y compañía no están esperando una respuesta, sino que han incurrido en un incumplimiento de contrato.

De este modo, lo que cabría esperar es que se le realice en las próximas fechas un requerimiento para pagar una penalización, que ascendería, según ha podido conocer ElDesmarque, a 500.000 euros más los gastos incurridos en la operación, los costes del procedimiento y de profesionales que han intervenido en la misma.

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Los intríngulis de la ampliación de capital

Además, hay ciertos conceptos que se han deslizado en los últimos días que tienen sus matices. Por un lado, el club no se encuentra en quiebra técnica, con solvencia acreditada hasta 2030; por esto, la ampliación de capital prometida no va destinada a la tesorería, sino únicamente a que se mejore el límite salarial de la plantilla. Así, y teniendo en cuenta la reglamentación de LALIGA que, en su artículo 82, limita a un 25% de la cifra de negocio la ampliación de capital destinada al Límite de Costa de Plantilla Deportiva, que se entendía que con 80 millones estaba al límite para aplicar unos 30 ‘kilos’ a este concepto. La ampliación de 120 millones no repercutiría tanto en el límite salarial, sino en el porcentaje del nuevo capital que adquiría la parte compradora.

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El artículo 82 reza así: “Además de los límites que las Aportaciones de capital deben respetar en cuanto al cumplimiento de la regla sobre Resultado regulada en el libro X del Reglamento General de LALIGA, el efecto que el conjunto de aportaciones de capital recibidas tenga en el Límite de Coste de Plantilla Deportiva o en la capacidad de inscripción no podrá implicar, bajo el principio de proporcionalidad de la norma, que el incremento de dicho Límite o la capacidad de inscripción, supere el VEINTICINCO POR CIENTO (25%) del Importe Neto de la Cifra de Negocios presupuestado y validado por el Órgano de Validación para dicha Temporada T, con un mínimo de CUATRO MILLONES de euros (4.000.000€)”.

El futuro más cercano

Ahora, a partir del lunes una vez expire la LOI, se abrirá un nuevo proceso para encontrar un comprador que, a priori, debe ser más rápido. Algunos de los inversores -cuatro, en concreto, según señala ABC de Sevilla- ya han tocado a las puertas de los accionistas para interesarse de nuevo por la operación, y la intención es acelerar los plazos para intentar concretar la operación antes de que empiece la temporada oficial.

De hecho, consultoras como Deloitte o KPMG ya han realizado en los últimos meses las necesarias auditorías de las cuentas o due diligence, por lo que los profesionales que las vuelvan a realizar podrían aligerarlas lo máximo posible. Lo que parece claro, es que las pretensiones iniciales de los accionistas no se van a cumplir, el precio tendrá que reducirse significativamente, lo que abre la puerta a nuevos actores.

José María del Nido Carrasco y Pepe Castro, en el Betis - Sevilla de La Cartuja