- 20:30
Almería
Mirandés - 18:30
Cremonese
Lazio - 20:45
Roma
Fiorentina - 16:00
Chelsea
Nottingham Forest - 21:00
Everton
Manchester City
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Oihan Sancet afea en Mendizorrotza a quienes le vendían por unas monedas

Desmarcados: Así es el Athletic, de querer apagar la tele a golear en Mendizorrotza
Kuitxi Pérez ha visto el cielo abierto con el impacto de Nico Williams y Oihan Sancet en Vitoria
Mendizorrotza. El estadio donde libra sus batallas el 'Glorioso', el Deportivo Alavés. Gloriosos y deportivos fueron Alberto Biota y Ernesto Valverde. Ambos, no muy alejados en el tiempo y el espacio, vistieron la zamarra que a rayas combina el azul del cielo y la nube cuando se viste de nimbo blanco. Glorioso y Deportivo Alavés. Demasiada historia para rendirse.
Hachazo duro en lo más alto de la cresta el que le ha propinado el Athletic Club al Glorioso. Aizkora sostenida con la mano de Valverde y la de mi glorioso compañero Alberto Biota Lejarza. Solo podía ganar uno. Victoria que conllevaba la tristeza de ver a tus compañeros empapados por el agua de la lluvia y las ganas de lágrimas. Fútbol cruel. Es lo que tiene haber atesorado la calidad suficiente como para que las mejores 'marcas' se rifen el físico de unos pocos elegidos.

Los imagino en un brete. Apuro relativo. El Athletic saltaba a 'Mendi' con la imperiosa necesidad de 'asaltarlo'. Brasas que sostienen el fuego de una Sanjuanada a dos meses vista. Un salto largo. Para no quemarse. Y de paso, evitar posarse sobre la baldosa que en las aceras de Bilbao se exhibe a 42 puntos boca arriba. Como el deseo de un 'Doctor'...
"Baila la lluvia en la calle, sábado tarde en Gasteiz, hay un sol hecho de sueños, es la grada de Mendizorrotza". Luz de focos que tiemblan debido a las sacudidas que se producen a flor de piel, a ras de hierba. Es de día, sin embargo. Y las condiciones del terreno de juego siguen siendo apetitosas.
El míster local ha diseñado un once a la medida de sus pretensiones. El visitante, no por ello menos local que Quique Sánchez Flores, vuelve a sorprender las expectativas, que no terminan nunca de ser escarmentadas.

Yeray suple a Vivian. Rego, sobre la luz que emana Galaxy. Los hermanos Arthuer tapan las bandas. Arriba, el estilista Guruzeta. Y entre dos aguas, como si con la consigna de nadar y guardar la ropa, Unai Etxebarria. "Estos son mis principios". Lo pensó Ernesto, pero no lo dijo, no vaya a ser que, terminado el primer acto, en la caseta se viera en la necesidad de tomar medidas. Como así sucedió.
"Y si no les gustan, tengo otros". Basados en la radicalidad. La apuesta le había salido rana. El Alavés se había puesto por delante en el 8', cuando Antonio Blanco fusiló a Unai Mendibil con miramientos, los de encajarle la pelota por el palo corto utilizando una fuerza compatible con el "hagase la luz".
Mendizorrotza. Campo de doble filo. La cabeza empapada de Quique se asemejaba a la de Clint Eastwood cuando, en medio de dos mundos, esperaba que Meryl Streep se bajara del coche de su marido para escaparse con él. Y sin embargo, ganaba. Su equipo, el Glorioso, le estaba dando sopas con honda al Athletic de Valverde.
Y de tal manera lo hacía, que no necesitaba ni sopas ni honda para inutilizar las extrañas intenciones, o los deseos ocultos, de Txingurri, un hombre que parecía superado por la intensa emoción que le producía haber vuelto, para jugar, al 'patio de su recreo'.

Todo eran improperios. Desde la humillación hasta los insultos barriobajeros que les nacen a las personas que se están dando cuenta de que del Athletic no son, que acaso fueron, en otro lugar, en otro espacio, en otro mundo. Cuando aún no habían nacido, ni ellas ni la propia existencia. El Athletic tenía un precio. Y a esta gente se le había extraviado la tarjeta con la que pagar las más bellas emociones, esas que flotan en el aire cuando, en Minglanilla, la sede de la Peña Gainza se llena hasta la bandera.
De mi boca nunca ha salido, ni saldrá, el más leve insulto dirigido al Athletic, ya en común, ya repartido entre los leones de la manada. Observaba. Asumiendo la buena nueva que podría llegar o la consumación de la decimoséptima derrota de la temporada.
"Y si no les gustan tengo otros". Txingurri se había cubierto las espaldas. "Jauregizar, Iñaki, Unai Gómez, dúchense". A Robert Navarro, Galaxy y Sancet no se dirigió porque ya los tenía en danza desde que el penoso trencilla señaló el final del primer acto.

Los que van mendigando titularidades para Robert Navarro sonrieron. Los que argumentan que Ruiz de Galarreta "está lisiado" se quedaron a la espera. Los que de adorar a Sancet habían pasado a venderlo por las monedas de plata de una traición, se llevaban las manos a la cabeza mientras gritaban, "Gravísimos son sus actos; cómo se atreve Valverde a prestarle una camiseta a este jugador puesto en venta al mejor postor".
48'. Robert Navarro. Bala feroz al centro del combate. Matar o morir, morir en la empresa. Tablas. La armónica y el cuchillo de doble filo. La punta de 'Mendi' se estaba afilando. Tenaglia, el estratega de vuelo bajo, en el 68'. Sancet, que venía bregando como un descosido, se disponía a recibir la insignia de oro que conceden los que ven el fútbol a través de las gafas de la pasión verdadera.
Tomó. Condujo. Se divertía como un niño montado en los autos de choque. Goleó. Le encajó la pelota a Sivera como si el arquero del glorioso le debiera dinero. Fue entonces que Axel Torres, agur eta ohore al periodista de Sabadell, "Qué jugada, qué gol, maravilloso, a la altura de su categoría. Oihan, mi jugador favorito del Athletic".

Mientras, otras gentes, de este suelo vasco, al parecer, resolvían el empate [2-2] con "Lo que Sancet lleva a cuestas es gravísimo". El que tenga pruebas que se dirija a un juzgado y las presente para que Tirapu declare sentado en la silla de madera de un tribunal.
Un partido disparado. Juego sin normas. Escenario ideal para que entren en acción los futbolistas que no tienen control sobre sus actos. Alguien, zurdo, no se quién, Nico, Guruzeta, dos paredes, Mendizorrotza es el Ogueta, qué delicia, porque Williams JR ha caído en la cuenta de que lo más bonito nace de la asociación. Guruzeta, la asistencia para el gol que consumaba la remontada [2-3].
Athletic desencadenado. Desatado. Txingurri sin tirantes ni cinturón.
Gorka, desobediente. Baja allá donde Rego 'mora'. Donde Galaxy ilumina. En lontananza, divisa a Nico, emparejado con Tenaglia. Y he aquí que su pase en largo resulta magistral. Nico, de cara, divisa a Sivera; Tenaglia, de espaldas, se ve obligado a girarse para intentar desviar un balón que se le escurre. Ahí tenemos a Nico, en su salsa. Los grandes espacios por delante.

Corre. Sin apenas conducir. Sin pensar. Sus ojos no están enfermos. Su pierna izquierda, su pie, su bota. Vaselina magistral. Una diagonal nacida para la escuadra derecha de Sivera Salvá. Pobre Antonio. Con su portería virgen se fue a la caseta. Y ahora, que el partido está a punto de entrar en los 'noventa', echa un vistazo al marcador y el luminoso le devuelve la contundencia del número 4.
Qué habré hecho mal. Lo piensa pero no lo dice. De hablar ya se encargará el míster cuando el lunes vayan a entrenar. Será en Ibaia. Mientras, en Lezama, Txingurri brindará con Piru Gainza por esa hazaña que supone no haber perdido nunca la máxima categoría.