Competicion:

Domingo de (Sergio) Ramos

Sergio Ramos, junto a Del Nido Carrasco, en su despedida del Sevilla
Sergio Ramos, en su última etapa en el Sevilla. Kiko Hurtado
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Podría ser el titular de cualquier crónica de los últimos diez años en los que Sergio Ramos, habitualmente con un cabezazo extraordinario, le otorgaba la victoria a su equipo, pero este Domingo el tema va de otra cosa bien diferenciada y aunque sería de Ramos con el de Camas o no, en el Sevilla había que añadirle el ‘Sergio’ para redondear la faena.

Porque en este triste Sevilla que hoy reúne todo menos buenas noticias, el cambio de entrenador y de dinámica no es lo único que se intenta modificar ahora alrededor del Sánchez-Pizjuán.

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Como es sabido, desde hace meses se trabaja, con más o menos intereses, con más o menos películas, en el cambio de propiedad y a día de hoy, Domingo de Ramos, el mejor colocado, a pesar de los pesares de algunos, es Sergio.

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La due diligence, como adelantaban la pasada semana en COPE Sevilla, afronta su recta final y, tras la misma, el fondo inversor liderado por Sergio Ramos presentará su oferta. Esto no significa que la venta se vaya a cerrar antes de la Feria, ni antes del Rocío tampoco, pero sí que los pasos se están dando tan firmes como moderadamente optimistas.

El único que, parece, puede romper la operación es el propio Sevilla. Más bien, los dueños del Sevilla, ya que nadie debería descartar a estas alturas que, sea por bravía o sea por una resurrección mágica del equipo -y la habitual soñera de pelear por Europa cuando se dejan de perder dos partidos- alguno se suba a la parra a última hora y a pesar de las kilométricas deudas se atreva a decir que lo que ofrece el de Camas con su equipo es insuficiente.

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La Penitencia de Sergio Ramos

Mientras que esto no ocurra, Sergio Ramos y su equipo trabajan en la construcción de un nuevo organigrama. El exzaguero, evidente, sería cabeza visible, pero el ex del Real Madrid necesitará rodearse de un equipo que comprenda que este Sevilla no es el de hace 10 años y las normas del mercado y de LALIGA tampoco lo son.

Sin posibilidad, aparente al menos, de que sigan los principales visibles del Consejo, no deberíamos descartar la continuidad de hombres como Antonio Cordón -Monchi sería el único que podría mejorar esto en este mediocre Sevilla-, o la del propio entrenador, ya que si hubiese esa mágica resurrección, aunque no pueda ganar título alguno como en su día Mendilibar, a buen seguro que se ganaría apoyos en la grada del Sánchez-Pizjuán.

Levantar a este Sevilla será una larga penitencia, después de todo, y para Sergio Ramos, además de una oportunidad empresarial única, el desquite definitivo después de todo lo ocurrido hace no demasiado.