LaLiga Santander|Jornada 27
Escudo Sevilla
Sevilla
Akor Adams 13´
1
1
Escudo Rayo Vallecano
Rayo Vallecano
Pacha Espino 50´

El trueno del Pacha Espino apaga al Sevilla y deja el Sánchez en tablas

El gol de Pacha Espino ante el Sevilla
El gol de Pacha Espino ante el Sevilla. Kiko Hurtado
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Cuando el partido parecía escrito para el Sevilla FC, apareció un latigazo imposible de frenar en el Rayo. Un disparo seco, con rosca y cargado de intención que silenció por un momento el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. El autor fue Alfonso Espino, el “Pacha”, que firmó un golazo para rescatar al Rayo Vallecano y convertir un duelo espeso en un reparto de puntos que deja a ambos con la sensación de que faltó algo más.

El empate deja un sabor agridulce para ambos. Ninguno pierde, pero ninguno da ese salto que buscaba en la clasificación. El choque era directo: los dos equipos llegaban empatados a puntos y peleando por escapar definitivamente de la zona baja.

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Adams encontró el camino… pero el Sevilla no lo cerró

El plan del equipo de Matías Almeyda funcionó durante buena parte del primer tiempo. Sin demasiados alardes, pero con orden y paciencia. Y cuando llegó la oportunidad, el Sevilla no perdonó.

Un centro medido de César Azpilicueta cayó con música en el área y allí apareció Akor Adams. El delantero ganó la posición y cabeceó a la red para desatar la celebración en el Pizjuán.

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Akor Adams celebra su gol al Rayo

El gol dio tranquilidad a los locales, que comenzaron a jugar más cómodos mientras el Rayo intentaba encontrar profundidad sin demasiado éxito.

El Pacha rompe el partido con un latigazo

Pero el fútbol tiene momentos que cambian un partido en segundos. Y el de Espino fue uno de ellos. Nada más arrancar la segunda parte, el balón cayó en la frontal y el lateral uruguayo no se lo pensó. Armó la pierna y soltó un disparo con efecto hacia el segundo palo que superó al portero sevillista, Vlachodimos.

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El empate cambió el ambiente del encuentro. El Rayo, dirigido por Íñigo Pérez, dio un paso adelante y el Sevilla perdió parte del control que había tenido antes del descanso.

Aun así, el tramo final volvió a convertirse en una batalla de nervios, con más interrupciones que ocasiones y con la lluvia sumándose al guion en los últimos minutos. Al final, el marcador no volvió a moverse. El trueno del Pacha ya había hecho su trabajo.