Mariano vuelve de la mano de Quique pero falla una clara y le cuesta el partido al Alavés

Mariano tuvo problemas para entrar en el partido y perdió varios balones
La rajada de Toni Martínez por el penalti final del Valencia-Alavés: "Tenemos dos expulsados y no quiero unirme a ellos"
La noche prometía ser especial para Mariano Díaz, pero terminó convirtiéndose en una de esas historias que el fútbol escribe sin piedad. El delantero volvió a tener minutos con el Deportivo Alavés de la mano de Quique Sánchez Flores, pero su aparición en el tramo final coincidió con el giro del partido ante el Valencia CF.
El Alavés ganaba 1-2 cuando el técnico decidió darle entrada en el minuto 83. El objetivo era claro: refrescar el ataque y cerrar el partido. Sin embargo, lo que ocurrió después terminó cambiando por completo el desenlace del encuentro.
Un regreso complicado para Mariano
Nada más pisar el césped, el delantero tuvo dificultades para entrar en ritmo. En una de sus primeras carreras incluso llegó a tropezar mientras intentaba atacar un balón al espacio.
Cada intervención con la pelota se le hizo cuesta arriba. La presión del Valencia le robó el balón en varias ocasiones y el delantero apenas pudo conectar con sus compañeros en los minutos que estuvo sobre el terreno de juego. La sensación era que el partido se movía a un ritmo que Mariano no terminaba de encontrar.
La ocasión que pudo cerrar el partido
El momento clave llegó cuando el Alavés tuvo la oportunidad de sentenciar el encuentro. Mariano se plantó prácticamente solo ante el portero rival tras un balón al espacio.
Pero en el momento decisivo el control se le quedó atrás y la ocasión se diluyó antes de poder rematar con claridad. Una oportunidad que pudo significar el 1-3 y cerrar el duelo.
El fútbol fue cruel poco después. El Valencia reaccionó en los minutos finales y terminó dándole la vuelta al marcador, dejando al Alavés con la amarga sensación de haber tenido el partido en sus manos.
Para Mariano, el regreso que debía ser una oportunidad para reivindicarse terminó convirtiéndose en una noche difícil de olvidar.
