Azpilicueta enfadadísimo y Almeyda por el suelo: la reacción del banquillo del Sevilla al penalti ante el Girona

La reacción del banquillo del Sevilla al penalti del Girona
Captura del momento del penalti. Sevilla FC +
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Por suerte para los intereses del Sevilla, Gabriel Suazo no tuvo que lamentar el penalti cometido en el descuento ante el Girona, pero el mal rato que pasó la grada, los aficionados y el banquillo blanquirrojo nadie lo podrá borrar: César Azpilicueta no se lo creía y Matías Almeyda acabó hasta en el suelo.

Como si estuviese prohibido disfrutar como sevillista, el Sevilla pasó, en apenas unos minutos, de la euforia del tanto de Kike Salas al lamento del penalti de Gabriel Suazo. La situación, en este equipo tan débil, se veía venir desde lejos y como se puede ver en la retransmisión de la entidad sevillista, desde que el Girona sacase de centro tras el tanto del zaguero, César Azpilicueta se pegó a Matías Almeyda.

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Entre el central y el entrenador intentaban calmar los nervios del equipo, intentaban comunicarles que el encuentro estaba acabado, pero cuando vieron el balón correr a la espalda de Kike Salas y Nemanja Gudelj, se temieron lo peor.

Instantes previos al penalti de Suazo ante el Girona.
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César Azpilicueta abría los brazos sin entender demasiado lo que estaba ocurriendo y Matías Almeyda se echaba las manos a la cabeza viendo como todo lo remado se destruía poco a poco. La falta de Suazo mandó al argentino al suelo de rodillas, con la cabeza clavada en el césped, y al zaguero, enfadadísimo, al banquillo.

El silencio se apoderó del Sánchez-Pizjuán. El lamento y el pesimismo, instalado con lógica en Nervión, se hizo dueño del ambiente y todos los miembros del banquillo sevillista miraban, con angustia algunos, rezando otros, a la portería de Vlachodimos.

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La parada del griego se celebró como si de un gol se tratase, con todos los jugadores saltando e incluso Orjan Nyland, con sus guantes en la mano, metiéndose en el césped para celebrar la intervención.

La celebración del banquillo tras el penalti de Vlachodimos.

"Quería cortármela", decía Matías Almeyda, una expresión que bien refleja el mal rato que pasó el técnico argentino, que acabó bromeando en sala de prensa: "Con lo de hoy, se me paró el corazón y volvió a latir después. Lo tengo a prueba de balas".