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Pellegrino Matarazzo juega la final ante el Atlético de Madrid antes de empezar: “Puede ser malo tener demasiada”

Pellegrino Matarazzo, en la rueda de prensa previa a la final de la Copa del Rey
Pellegrino Matarazzo, en la rueda de prensa previa a la final de la Copa del Rey. RFEF
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No habló de sistemas, ni de nombres, ni siquiera de favoritos. Pellegrino Matarazzo jugó su primera final… en la sala de prensa. El técnico de la Real Sociedad dibujó un partido que empieza mucho antes del pitido inicial, donde la clave no está solo en el balón, sino en la cabeza: controlar la tensión para competir sin miedo.

Una final que se juega en la cabeza

Matarazzo dejó una idea potente sobre la mesa: las finales no se ganan solo con fútbol. “No necesitamos motivación”, deslizó, convencido de que el reto está en encontrar ese punto exacto entre la calma y la activación.

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Ni exceso de nervios ni relajación. El entrenador quiere un equipo suelto, liberado, pero con el foco claro. Una gestión emocional que, según explicó, también nace desde dentro del vestuario, donde los propios jugadores han tomado la iniciativa en momentos clave.

El mensaje es claro: la Real no ha llegado hasta aquí por casualidad. Y tampoco piensa ponerse límites ahora.

Respeto al rival, ambición sin techo

Enfrente estará un equipo marcado por el sello de Diego Simeone, un técnico al que Matarazzo respeta profundamente. Orden, intensidad y una identidad reconocible que obligará a la Real a estar al máximo nivel.

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Pero el discurso no es de inferioridad. Jugadores como Mikel Oyarzabal están llamados a marcar diferencias, aunque el técnico insiste en el valor del colectivo. También dejó abiertas incógnitas, como la portería, y confirmó que Yangel Herrera estará disponible.

Más allá de nombres, hay una idea: competir sin miedo en el escenario más grande. Y hacerlo con el impulso de una afición que ha convertido el camino hasta la final en algo “increíble”, en palabras del propio entrenador.

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