BYD aprieta a BMW y Audi con un SUV híbrido enchufable que destaca por tecnología y autonomía eléctrica

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El BYD Seal U DM-i demuestra hasta qué punto se ha estrechado la distancia entre las marcas generalistas y los fabricantes premium. Es un SUV familiar de casi 4,8 metros, ofrece un habitáculo muy equipado y puede recorrer hasta 125 kilómetros homologados utilizando electricidad en su versión de mayor batería. Todo ello llega con una tarifa considerablemente inferior a la de los BMW X3 y Audi Q5 enchufables.

No pretende superar a sus rivales alemanes en personalización o prestigio. Su ofensiva se apoya en aspectos más fáciles de utilizar: autonomía eléctrica suficiente para varios días de desplazamientos, mucho equipamiento de serie y una mecánica que prioriza el funcionamiento suave.

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Hasta 125 kilómetros sin arrancar el gasolina

La gama combina un motor de gasolina de 1,5 litros con uno o dos motores eléctricos, dependiendo de la versión. Las configuraciones Boost y Design utilizan una batería de 18,3 kWh, mientras que el Comfort aumenta la capacidad hasta 26,6 kWh.

Esa batería grande permite homologar hasta 125 kilómetros eléctricos. Una persona que recorra 30 o 40 kilómetros diarios y cargue regularmente puede utilizar el coche durante buena parte de la semana sin consumir gasolina. Cuando llega un viaje, el motor térmico elimina la necesidad de planificar cada parada alrededor de un cargador.

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El sistema DM-i está configurado para que la parte eléctrica asuma gran parte del trabajo. La respuesta inicial es inmediata y silenciosa, mientras el motor de gasolina interviene cuando resulta eficiente o hace falta más potencia. El resultado encaja especialmente bien con un SUV pensado para viajar.

Tecnología visible desde el primer minuto

El elemento central del interior es una pantalla táctil de 15,6 pulgadas capaz de girar entre posición horizontal y vertical. Se acompaña de instrumentación digital, control por voz, conectividad para el teléfono y actualizaciones remotas de diferentes funciones.

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También puede incorporar cámaras de visión periférica, techo panorámico, asientos eléctricos, calefactados y ventilados, equipo de sonido y una dotación extensa de asistentes. Buena parte de ese contenido viene incluido en acabados cerrados, mientras que en BMW o Audi puede obligar a añadir paquetes.

El espacio está bien aprovechado. La segunda fila admite adultos con comodidad y el suelo facilita acomodar a un tercer pasajero durante trayectos puntuales. El maletero no bate récords para su longitud, pero ofrece una zona de carga suficiente para el equipaje familiar.

Mucha potencia sin buscar una conducción agresiva

Las versiones de tracción delantera desarrollan 218 CV. El Design añade un segundo motor, tracción total y aumenta la potencia conjunta hasta 324 CV, con unas prestaciones claramente más contundentes. Pese a ello, el Seal U DM-i se encuentra más cómodo conduciendo con suavidad que intentando comportarse como un deportivo.

La suspensión favorece el confort y filtra bien los desplazamientos normales, aunque permite más movimientos de carrocería que algunos rivales premium. Esa puesta a punto tiene sentido para familias que valoran el aislamiento y la tranquilidad por encima de una respuesta especialmente firme.

BMW y Audi conservan ventaja en tacto de materiales, puesta a punto y posibilidades de configuración. BYD les aprieta donde más puede doler: ofrece hasta 125 kilómetros eléctricos, mucha tecnología y más de 300 CV en la versión superior por un desembolso sensiblemente menor. El Seal U DM-i convierte lo que antes parecía equipamiento de lujo en contenido accesible dentro de un SUV familiar.