Nissan vuelve a dar la batalla con un eléctrico tan tecnológico que obliga a mirar más allá de las marcas alemanas premium

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El Nissan Ariya llegó en un momento en el que los SUV eléctricos empezaban a multiplicarse, pero ha envejecido mejor de lo que podría parecer. Sigue teniendo una carrocería muy personal, un interior especialmente limpio y una gama que permite superar los 500 kilómetros de autonomía. Y eso lo coloca todavía en una posición interesante frente a alternativas alemanas considerablemente más caras.

Nissan no ha intentado convertirlo en una imitación de un SUV premium tradicional. El Ariya tiene su propia manera de hacer las cosas, desde un salpicadero prácticamente libre de botones hasta una consola central que puede desplazarse eléctricamente. Hay tecnología, pero también ideas pensadas para que el habitáculo resulte agradable durante un viaje.

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Un interior diferente desde el primer vistazo

La ausencia de una transmisión convencional permite dejar un suelo prácticamente plano. Esa sensación de espacio se nota especialmente delante, donde la consola no forma la habitual barrera entre conductor y acompañante. El salpicadero parece una gran superficie horizontal sobre la que se apoyan las pantallas.

Nissan integró controles hápticos directamente en el revestimiento. No es una solución que convenza a todo el mundo, pero visualmente consigue algo difícil: mantener accesibles varias funciones sin llenar el habitáculo de botones. La consola móvil permite además adaptar el espacio disponible según el momento.

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Detrás también hay buen sitio para las piernas gracias a una distancia entre ejes de 2,77 metros. El Ariya mide 4,60 metros, por lo que mantiene unas dimensiones razonables para un SUV familiar y evita acercarse a los cinco metros de algunos eléctricos premium.

Hasta 536 kilómetros para dejar de pensar constantemente en el cargador

La versión de 87 kWh y tracción delantera desarrolla 242 CV y puede alcanzar actualmente hasta 536 kilómetros de autonomía homologada, dependiendo de la configuración. Es una cifra suficiente para afrontar viajes largos sin convertir cada desplazamiento en una sucesión de paradas.

La alternativa e-4ORCE utiliza dos motores, ofrece tracción total y desarrolla 306 CV. Pierde algo de autonomía, pero gana una capacidad de tracción y unas prestaciones que encajan mejor con quien busque un SUV rápido y utilizable durante todo el año.

La recarga rápida alcanza 130 kW. No es una cifra espectacular frente a las arquitecturas de 800 voltios de modelos más recientes, aunque Nissan compensa parcialmente con una curva de carga pensada para mantener una potencia elevada durante buena parte del proceso.

Tecnología útil en lugar de espectáculo

El Ariya dispone de sistemas como ProPILOT, cámaras periféricas y diferentes asistentes capaces de reducir el trabajo del conductor en autopista. La instrumentación y la pantalla multimedia están colocadas dentro de una misma superficie ligeramente curvada y la información importante queda cerca de la línea de visión.

Su diseño exterior también conserva personalidad. El frontal cerrado, los faros estrechos y la línea de techo suavemente descendente consiguen que parezca más bajo de lo que realmente es. Detrás, una franja luminosa recorre prácticamente toda la anchura y evita una apariencia demasiado pesada.

BMW, Mercedes y Audi tienen eléctricos más nuevos y, en determinados casos, sistemas de carga superiores. El Nissan responde con espacio, hasta 536 kilómetros de autonomía y una cabina que sigue pareciendo especial años después de su lanzamiento. Para quien valore la tecnología y el confort por encima del emblema, el Ariya continúa dando mucha guerra.