Marc Márquez no se ha divertido y da la clave para seguir mejorando: "Seguir empujando y seguir trabajando"

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Era un reto mayúsculo, y Marc Márquez lo ha superado con nota. El piloto de Ducati regresaba en pleno proceso de recuperación en un Gran Premio de Italia muy duro. A nivel físico, el catalán no está al 100%, por lo que los riesgos de correr en Mugello eran altísimos. Aún así, con la cabeza bien fría, Márquez ha sido capaz de terminar la carrera sin muchos problemas, en séptima posición y logrando dar un paso adelante. Eso sí, él mismo reconoce que no se ha divertido en una carrera muy dura y ya da las primeras pinceladas de qué pasos dar en la próxima semana.
"Muy contento de cómo ha ido el fin de semana. La decisión de volver aquí, en Mugello, fue valiente, porque es uno de los circuitos que si estás medio tocado no apetece mucho venir, y menos saliendo de una operación. Pero decidí venir y creo que hemos cumplido con nota, lo hemos pasado con nota este fin de semana. Hemos mostrado destellos de velocidad en pequeños momentos, pero en carrera he decidido salir y dar todo. Pensé: “Ya empezaré a morir”, como un puerto de montaña en bicicleta. Poco a poco empezaré a ir hacia atrás, y así ha sido", resume Márquez en DAZN.
Pese a ello, Márquez ha luchado con Pedro Acosta o Fabio Di Giannantonio. "La piel se vende cara siempre, eso creo que todos lo tienen claro. Si algo tengo es luchar hasta el final, aunque tenga las de perder, y lo sabía. Siempre soy honesto: en la batalla con Acosta hemos aprovechado que voy con una moto superior a la suya y también he tirado un poco de experiencia. Sabía que si me pasaba al final del circuito, en la recta, lo volvería a pasar, y hemos jugado nuestras cartas ahí. Hasta que han llegado dos pilotos que iban mucho más rápido y ahí sí he visto que se acababan las posibilidades de luchar por delante, porque además ya iba mal posicionado encima de la moto. Hemos acabado séptimos, que no está nada mal", añade.
Marc Márquez y el próximo paso
La realidad es que la carrera de Márquez ha sido de pura supervivencia, y él mismo reconoce que no se ha divertido encima de la moto. "Lo dije ayer a algún periodista: ahora mismo es trabajo puro y duro. Pero sé que toca pasar por este proceso para intentar disfrutar en el futuro. Ya dudaba de si venir o no a Mugello, porque es un circuito que, si no estás bien, cuesta muchísimo; y aun estando bien, ya cuesta. Ha sido un fin de semana en el que he ido súper concentrado, porque una caída aquí se paga cara y era lo último que quería hacer. Las dos ruedas ya no son mi punto fuerte ahora mismo, pero pensé: “Voy a perder más de lo normal”, porque una caída aquí se paga cara. Creo que el punto de partida para mi rehabilitación encima de la moto no ha estado nada mal y ahora vamos a un circuito que, a priori, físicamente es menos estresante", cuenta.
"¿Ahora? Seguir empujando y seguir trabajando muscularmente, porque hoy en carrera sí he sentido que los músculos han dicho basta, que ya no tenían más. Es entonces cuando entra el riesgo de irritación. Lo he notado perfectamente: cuando los músculos dicen basta, tiras más de la cápsula y de los tendones, sobre todo de la cápsula. Ahora toca hielo, hielo y más hielo durante estos dos próximos días, recuperar lo mejor posible y en Hungría volver a pedirle un sobreesfuerzo a este brazo para seguir mejorando", zanja un Márquez que ya tiene la mirada puesta en Hungría.
