Opinión

Ahora o nunca

Julián Álvarez, celebrando un gol con el Atlético de Madrid
Julián Álvarez, en un partido con el Atlético de Madrid. Europa Press
Compartir

Julián no está en venta. Tiene contrato con el Atlético de Madrid hasta el año 2030 y una cláusula de rescisión, que ambas partes firmaron sin que nadie les pusiera una pistola en el pecho, de 490 millones de euros. Primero fue el Barcelona el que, después de meses de mareo mediático, probó suerte. Puso sobre la mesa una oferta de 100 millones de euros y el Atleti, lejos de inmutarse, ni siquiera respondió. Ahora ha llegado el ‘triple’ de Florentino, pero esta vez no hubo canasta, ni se pitó falta personal, ni hubo tiros libres para Biriukov. Esta vez el Atleti insistió. Julián no está en venta. Difícil de asumir por los palmeros mediáticos de siempre, pero el equipo colchonero volvió a aguantar el envite y de propina, aprovechó para mandar una nueva andanada al vecino, vía redes sociales. Anda el personal soliviantado, alucinado, casi en estado de ‘shock’ porque, por lo que parece, resulta que el Atleti no tiene derecho a querer retener en sus filas a uno de los mejores del mundo, ni tampoco a hacer valer los contratos que firma, porque dicen los mariachis del duopolio que los jugadores juegan donde quieren jugar y no donde su brazo firma sin mirar. ¿De quién es culpa eso? Pues primero es culpa del Atleti, no nos engañemos, porque durante años ha sido un club vendedor, casi una agencia de colocación de jugadores, donde todo estaba en venta y todo tenía un previo, generalmente PVP. El resto de la culpa es imputable a una vieja costumbre, interiorizada hasta la náusea: en este país se compran más periodistas que periódicos.

¿Vendería el Barcelona a Lamine Yamal si le ponen 150 millones sobre la mesa? No. ¿Vendería el Madrid a Mbappé si le ponen 150 millones? Tampoco. Entonces ¿por qué ofende que no lo haga el Atleti cuando le ponen 150 por su mejor jugador, cuando no tiene tanto dinero para fichar como sus competidores? En realidad, guste o no, la postura del Atlético de Madrid es puro sentido común. No es una cuestión de cuánto dinero le paguen, sino de cuánto le costaría encontrar otro Julián en el mercado y lo más importante, si estaría dispuesto a jugar en un equipo de España que no juega con las cartas marcadas. Luego está el tema del jugador. Julián es un chaval magnífico, gran jugador y buena gente. ¿Que Julián se quiere ir del Atleti? Genial. Sabe lo que tiene que hacer. Traer los 490 millones de su cláusula y depositarlos, uno detrás de otro, para cumplir así el contrato que firmó. ¿Que no tienes ese dinero? Sencillo: Vuelves del Mundial, entrenas con tu equipo, marcas goles y con tu esfuerzo devuelves a la afición del Atleti todos los aplausos que te dieron durante los meses que sufrías y no hacías goles.

PUEDE INTERESARTE

Ahora toca sostener esa postura todo el verano

Hay quien lanza la duda como un cuchillo: ¿Y qué pasa si sale Julián y dice que se quiere ir? Seré muy honesto. Sinceramente, me da igual. No será el primero ni el último jugador del mundo que quería jugar en un equipo y se acaba quedando en otro. Messi envió un burofax reclamando su marcha al Barcelona mientras llamaba mentiroso a Bartomeu. Y después de eso, se tuvo que quedar. Aquello lo viví en primera persona. Y por eso insisto, Julián no va a ser el primer jugador que quiere salir y se termina quedando. Ni el último. El asunto es que el tema central aquí no es Julián. Aquí lo único relevante es que, por primera vez en 123 años de historia, el Atleti ha puesto dos pelotas y un balón cuando los tenía que poner, negándose a vender a su mejor jugador. Primero, al Barcelona. Después, al Madrid. Aquí lo que está en juego es algo mucho más importante que un puñado enorme de millones, el precio de un jugador y si Julián quiere vestir de verde o de amarillo. Aquí lo que importa es que el Atleti, por primera vez, se ha puesto serio y se ha comportado como reclaman desde hace décadas sus aficionados. Mostrando orgullo y carácter. Sin vender a tus mejores jugadores, te pongan el dinero que te pongan sobre la mesa. Dicen que siempre hay una primera vez para todo. Que el Atlético de Madrid se haya puesto serio, merece un aplauso. Normal que su gente lo celebre. Ahora toca sostener esa postura todo el verano. Atleti, es ahora o nunca.

Julián Álvarez, en un partido con el Atlético de Madrid