Cuánto gana el Athletic por las invitaciones que se ahorra de jugadores y empleados

El conjunto vasco estima que podría conseguir beneficios con una cifra millonaria
Los jugadores del Athletic plantan cara al club: silencio mediático por un problema interno
El motín del vestuario del Athletic por la anulación del reparto de entradas a la plantilla no ha tenido el efecto deseado un mes más tarde, y es el propio club el que define la hoja de ruta para explicar a sus aficionados las razones. Los recortes comandados por Jon Uriarte deja a los jugadores sin algunos privilegios, así como a otros miembros del club, pero el afán es perseguir el bien para el aficionado en pos de mejorar el protocolo de invitaciones.
El Athletic Club ha definido su nueva estrategia en la gestión y la cultura con una idea clara, transformar el actual sistema de invitaciones que dejaba sin vender más de mil entradas. El cálculo exacto del conjunto vasco es el de liberar las 1.019 localidades después de hacer un desglose de todas las áreas que tomaban parte de esas entregas para poder entrar a San Mamés puntualmente a ver partidos.
En el resumen exacto, el Athletic estima un beneficio de 1,3 millones de euros si logra vender todas esas localidades, un impacto económico de beneficio total que genera una ganancia tan relevante para el club como para tomar la decisión. Hasta la fecha esas entradas pasaban por diferentes áreas: 88 para la Junta Directiva, 345 para empleados, 120 para la Asociación de exjugadores/as, 36 para expresidentes/as, 102 para el primer equipo femenino y Bilbao Athletic, 172 para el primer equipo masculino y 147 para otros colectivos como exempleados, jubilados, ojeadores o protocolo institucional.

La explicación del propio Jon Uriarte sobre esta decisión tiene muchos condicionantes, porque más allá de los motivos institucionales, sociales y económicos para tomar la decisión, la medida tiene varias aristas. Una de ellas es el posible acuerdo con los jugadores, donde quiere priorizar a los jugadores para la compra de esas entradas, y si visión es clara: "Ni un aita, madre o hijo de futbolista se va a quedar fuera de San Mamés".
Con el debate abierto sobre el verdadero fin de esas entradas y el valor del mismo si cada fin de semana pueden entrar al campo 1.000 athleticzales más, el vestuario es quien ahora tiene la próxima palabra para saber si quiere seguir impulsando una rivalidad pública o privada después de la situación vivida en el último mes.