Opinión

Ernesto Valverde, un ser de otro mundo

Redacción local

Montaje de Ernesto Valverde con una estatua junto a Pichichi en San Mamés. IA Instagram
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Regresaba a San Mamés para que de mí no se dijera que no había asistido al último rito concelebrado por Ernesto Valverde Tejedor en la Catedral. Lo hacía aún a sabiendas de que al acercarme me alejaba. Mi carné de socio del Athletic Club utilizado como una cartilla de racionamiento. Vas a pitar, me preguntaban. Jamás lo he hecho; tampoco esta tarde, nunca lo haré. Además, no se silbar.

Abogaba, en todo caso, por el drástico acuerdo de una mayoría a favor de que el estadio presentara un vacío hasta la bandera. Decisión histórica. Un vacío existencial sin necesidad de que mediara una pandemia. Confinamiento. Con la ventaja de que por la televisión seguiría viendo más de cerca el juego que sentado en mi localidad de socio.

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La última victoria había sucedido en Mendizorrotza. Los tres puntos de los que el Athletic se había alimentado hasta saciar la sed de la permanencia merced a los dos puntos que la Real Sociedad le había robado al Girona en su feudo de Montilivi. 'Salvados'. Jordi Evole, intentando arrancarles a los rectores de Ibaigane la verdad de haber llegado tan lejos con el miedo metido en el cuerpo. Un punto. Uno, tan sólo.

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Abrazar la ciencia para que podamos seguir asistiendo a las sesiones de 'Futbol eta letrak'. Ni siquiera en el 'Bienio Negro' estuvo tan a flor de piel el temor a perder la categoría. Valverde se había encargado de airear la posibilidad y las probabilidades. "A chufla lo tomaba la gente".

Como al 'Piyayo'. Ya fue dicho. Cerremos los ojos para poder sentir. Porque sentado detrás de la porteria 'sur', la otra, aquella que habría de atacar el equipo en la segunda parte, se me antojaba más confusa que el horizonte.

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El pasillo que se les estaba haciendo a la altura del túnel de vestuarios, me impedía ver las ganas de lágrimas en los ojos de Iñigo Lekue y Valverde. Me pregunto si tamaño homenaje habría tenido lugar en caso de que el Athletic se estuviera jugando la permanencia. Por mi corazón volvió a pasar la imagen del banquillo saltando al verde de 'Mendi' tras el gol marcado por Nico Williams [2-3].

Lo ha pasado mal el Athletic Club en esta liga

De seguido se volvió al acomodo de la derrota. Valencia y Espanyol mantearon al equipo como si fuera 'el Pelele' de Goya. El Girona de Michel nos libró de todo mal. Tocaba cerrar el curso de San Mamés con la visita del Celta.

Los de Claudio Giráldez escenificaron un ensayo intensivo sobre la vulgaridad. Qué barato se ha vuelto ser jugador. Qué caro se paga. Como Mikel Jauregizar, que la lío parda para que el Celta se pusiera por delante. Tal vez por ello, para evitarle a Lekue estar en boca de todos la tarde de su última función, Ernesto lo retuvo con cadenas en el banquillo.

Visto el juego, llegué a pensar que la suerte del partido estaba amañada. El terreno, inestable. El balón, como si no pesara. Botón. Qué sencillo se ha vuelto el toque. El pase largo. El disparo. Como si no se necesitara ser virtuoso para manejar la pelota. Me pareció ver a Unai Gómez comiéndose el verde a dentelladas. Y llegar, valiente y fiero, al balcón del área. Un chut le conté. Y un testarazo. Ernesto Valverde lo premió con la ducha anticipada.

La segunda parte sería otra historia. Como queriendo despedir con dignidad a los homenajeados, el Athletic recuperó un juego que la grada daba por perdido. Meneó al Celta para que Giráldez tomara ejemplo. Gorosabel, Yeray, Aymeric Laporte, Yuri. Los cuatro mensajeros que partían por mí para que, a la vuelta, me trajeran noticias del futuro.

Ya se dijo que, detrás de la portería, sentado en la fila quinta, intentar hilar con claridad el fútbol ofensivo del Athletic resulta imposible. Imaginación. La intuición para sustituir el plano evidente de las cámaras. Solo así se entienden las grandes diferencias en el precio de los carnés de los socios.

Cuando empató el Athletic, tuve que preguntar, ¿Ha sido Yuri?, Sí, ha sido Yuri Berchiche el del pase de la muerte. Iñaki Williams ha remachado, Sí, ha sido él. El [1-1] era el anticipo de la victoria. Y si no se produjo, no fue porque los leones no la merecieran, que hasta un [4-1] no habría resultado exagerado.

Tuvo que terminar el partido para que el Celta se apropiara del terreno de juego festejando la mediocridad de su juego. Los jugadores del Athletic, por su parte, me daban la espalda para entregarse a la llamada 'Grada de animacion'... "eta nik / txoria nuen maite".

El 'Txoria txori' inmortalizado por Mikel Laboa flotaba en el aire de la Catedral cuando vi a Ernesto Valverde acercarse al córner que tan cerca me quedaba. A la memoria me vino la 'Canción del elegido', de Silvio Rodríguez. Ernesto Valverde Tejedor. 'Txingurri'... "Haré la historia de un ser de otro mundo / de un animal de galaxia... Iba matando canallas / con su cañón de futuro".

.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete