Metas y comportamientos
Desmarcados Athletic: Cuando la Filosofía nos lleva a la hemofilia
El escritor Iñigo García Ureta disecciona las reacciones de los athleticzlaes en los momentos críticos
BilbaoHace años oí, que la diferencia entre una persona normal y un adicto es que la persona normal altera su comportamiento para defender sus metas, mientras que el adicto cambia sus metas para defender su comportamiento. Y sospecho que este año, cuando intentamos justificar algunas actitudes, nos comportamos como adictos.
Por ejemplo, con independencia de lo mucho o poco que sigamos al filial femenino, no podemos fingir ni por un segundo que no forma parte de la familia del Athletic Club. Tal vez todos aquellos que el pasado domingo se mesaban los cabellos por la ausencia de Iñigo Ruiz de Galarreta ante el Valencia podrían preguntarles a nuestras chicas qué les parece que en pleno 2026 haya quien «no entienda» que un padre quiera y deba estar presente en el nacimiento de su segundo hijo, sin tener que dar explicaciones.
Seguro que ellas les iluminan. Tanto 'Gure estiloa', y luego resulta que defendemos un modelo de familia de cine franquista.
Otro ejemplo: con el Athletic en caída libre, se acumulan las críticas a la prensa
Al parecer, los plumillas son los verdaderos responsables de minar el apoyo de la afición, por sus aceradas (y en teoría interesadas) críticas al equipo. No entraré en el hecho obvio de que es precisamente cuando ganamos que nos lanzamos a leer sus crónicas. Tampoco diré lo evidente: no hay un solo periodista que cubra al Athletic que no sea un fan declarado del club.
Ni recordaré al personal que en nuestra tierra ser periodista fue complicado hasta hace cuatro días, y que —hablen de fútbol, del tiempo o de lo que se les antoje— se han ganado con creces la libertad de expresarse como les venga en gana, manteniendo eso sí la corrección debida. Y añado: a poco que nos fijemos en quién arremete contra la prensa veremos un patrón bastante evidente.
Si no quieres ir por la vida con la actitud de Florentino Pérez, tal vez deberías dejar de compartir sus argumentos.
Otro ejemplo: dejemos de hablar del «digno papel» que hemos hecho en Copa
La dignidad no se adquiere con el resultado, sino con el esfuerzo. Los actuales campeones de Copa no eran mejores que nosotros, pero sí supieron medir la oportunidad a la que se enfrentaban. En latín «dignus» significa «merecedor». Ni nos merecimos llegar a la final ni tuvimos un digno papel. Y ya está.
Por último, un enorme mea culpa. Lo comento por si no soy el único. Siendo consciente de que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes de nuestra vida, desde la derrota contra el Espanyol me he dejado llevar soltando juicios de valor que para nada reflejan la persona que quiero ser. No porque esté o no en lo cierto, sino porque de los cuarenta en adelante toca decidir qué queremos: tener razón o ser felices. Las dos no se puede.
Como athleticzales, cada uno debemos mirar nuestro comportamiento, porque la meta no ha cambiado: sigue siendo defender al equipo a muerte. Y como dijo un santo de nuestra tierra, en tiempos de desolación, no hacer mudanza.
.- Por Iñigo García Ureta, Editor
