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Opinión

Con un pie en Segunda División

30 años buscando el rebufo de Alonso y Márquez.

Vedat Muriqi, en Getafe
Vedat Muriqi, en Getafe. Cordon Press
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El RCD Mallorca dio un paso atrás en Getafe. Con la lucha por la permanencia al rojo vivo y con todos los rivales sumando, la tarea del combinado de Martín Demichelis era clara: salir del Coliseum con la salvación algo más cerca. La cruda realidad fue una completamente adversa y contraria. El Mallorca no compitió. No se vio a un equipo intenso, con garra. Todo lo bueno que se le estaba destacando a la plantilla con Demichelis en el banquillo, se esfumó en 90 minutos. Errores grotescos, incoherentes a estas alturas de la Liga y con un objetivo tan importante en juego. Lo visto ante el Getafe hizo resurgir al peor Mallorca de la temporada. Una derrota contundente, justa y que deja al equipo bermellón con un pie en Segunda División.

Desde que Demichelis llegó al banquillo del Mallorca, el equipo dio un importante paso adelante. Con los mismos jugadores, la historia parecía otra. El argentino dio con la tecla, enchufó a varios jugadores y sacó un jugo tremendo al potencial del vestuario. Prueba de ello son las victorias ante el Real Madrid en Son Moix o contra el Girona en Montilivi. Triunfos superlativos que hacían al mallorquinismo ver más cerca la permanencia. Sin embargo, el jarro de agua fría vivido este pasado miércoles en el Coliseum hace que todas las alarmas estén encendidas. Porque lo que parecía una salvación agónica pero asequible, se ha convertido en una auténtica pesadilla.

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Inoperancia mallorquinista

Nada más empezar el partido, el ambiente ya estaba tenso. Las victorias de Sevilla y Espanyol obligaban al Mallorca a, mínimo, puntuar. Zito Luvumbo tuvo en sus botas el 1-0; con el Getafe por delante, era Vedat Muriqi quien rozó con un cabezazo al larguero el 1-1. Oportunidades de oro que no se transformaron y que, sumado a esos errores defensivos incomprensibles, noquearon por completo al equipo balear. Su inoperancia durante todo el partido fue mayúscula. Y no solo tocaba sumar los resultados de Sevilla y Espanyol: el Alavés se había sumado a la fiesta.

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La jornada está siendo (a falta de lo que haga el Girona) catastrófica para los intereses del Mallorca. Tanto es así, que lo más probable es que el Levante-Mallorca del domingo se juegue con ambos en puestos de descenso. Una final, la que se vivirá en el Ciutat de València, donde el equipo bermellón deberá echarlo literalmente todo. Solo le valdrá ganar para soñar en la hazaña de salvarse en la última jornada, donde recibe al Oviedo en Son Moix. Pero las matemáticas son así de crudas y, tras las sensaciones de la derrota ante el Getafe, no hay optimismo. El Mallorca tiene un pie puesto en Segunda División.

Sergi Darder, en Getafe