Adivina quién viene a perder a Cornellá
Desmarcados Athletic: Cuando la Filosofía nos lleva a la hemofilia
Kuitxi Pérez se veía venir el petardazo del Athletic de Valverde ante el RCD Espanyol
'De la ausencia y de ti'. De tu ausencia, Athletic Club, que nos tienes desamparados. Y de la tuya, también, Ernesto Valverde. "No me gusta cuando callas, porque estás como ausente". Neruda, mejor que yo para expresar lo que siento. Llevarte a su terreno, el de las verdades verdaderas. Obligar a confesarte en una Catedral conectada con el Universo Athleticzale...
Dieciocho partidos llevaba el RCD Espanyol sin ganar un encuentro. Sucedió, lo de su última victoria liguera, ante el Athletic y en San Mamés, en una tarde de la que no conservo el recuerdo. Y si llevaba tanto tiempo sin ganar es porque era necesario que el Athletic se volviera a cruzar en su camino.
Partido de vuelta. A falta de tres jornadas, luego de ser sometido por el Valencia CF en la Catedral, el que más, el que menos, por no decir todo dios, sabía que el Espanyol rompería su larga racha de sequía de victorias ante el Athletic Club.
La asociación de quinielistas del mundo había acordado que lo suyo era apostar al 1 fijo. Cuestión de probabilidades. Los de Txingurri tenían todas las de perder. Para minar aún más su ánimo, hecho trizas, el míster del equipo 'perico' ordenó que en el dintel de la puerta de entrada al estadio del equipo visitante, cual madera testamental encima de la cabeza de un Jesús crucificado, figurara un cartel de bronce claveteado en el que Valverde, en nombre de la expedición, leyera: "ADIVINA QUIEN VIENE A PERDER A CORNELLÁ".
Tal vez no habría hecho falta. Pero todo estímulo era poco cuando el RCD Espanyol se estaba jugando la vida.
También el Athletic, al parecer. Que saltó bien al campo. Y hasta se encontró con la madera más de una vez en la tarde del regreso de Iñigo Ruiz de Galarreta al once. El '4 de Marcelo Bielsa', demostrándole a su entrenador el por qué de llevar grabado "Galaxy" en su frente. Clase a raudales. Tres asistencias que se filtraron por el entramado defensivo de un rival que concedía.
Con el enorme respeto a la reciente maternidad de su compañera, dejó en el aire, flotando, como a la espera, el enorme beneficio que le habría procurado a sus compañeros Ruiz de Galarreta si, ante el Valencia CF, hubiera sido linterna en un equipo al que tantas luces le faltan.
Adivinar quién venía a perder. Tarea fácil cuando a Cornellá sólo estaba citado el Athletic.
Se necesitaba un gol. El de Pere Milla, que le ganó un duelo raso a Yeray machacando un pase de lujo de Cardenal. No hacían falta más goles. Pero como Kike García se había incorporado a la fiesta, el ex de tantos equipos le 'cruzó la cara' a Unai Simón con una suficiencia insultante. Digan "18". Los partidos que llevaba el RCD Espanyol sin ganar. Las derrotas que acumula el Athletic a falta de dos jornadas.
Periodista. Hombre de letras. Me quedé varado en los quebrados y las divisiones con decimales. De ahí que me agarre al clavo ardiendo de las matemáticas. Posibilidad, la hay. Por tanto, probabilidades. De qué. No me obliguen a escribirlo. Delego en nuestro entrenador. Qué nadie diga que no fuimos advertidos.
"Llevamos con esto ya tiempo; lo decía desde el principio de temporada". Mientras a chufla se lo tomaba la gente, las palabras de Valverde me causaban un respeto imponente. Si tan claro lo tenía, lo suyo habría sido que se hubiera echado a un lado para que la tarea por la salvación la hubiera liderado otro técnico.
Si así hubiera sido, Txingurri no habría tenido que recitarnos el poemario de los tópicos. "Aquí todo se mide por el acierto"... "Lo nuestro ahora es incomprensible: todos sacan partido de lo que hacen y nosotros no"... Lucía el [0-0] en el marcador... "pero nos han hecho el gol y ellos se han desatado, llevándonos al terreno de los nervios".
Ernesto Valverde, "el mejor entrenador en la historia del Athletic". Eso dicen los que creen entender sin haber asistido a veinte entrenamientos suyos y quince charlas incendiarias en la caseta.
Ahora es muy tarde. Entreguémonos al sueño reparador musitando las últimas palabras de Ernesto Valverde: "Nos hace falta sacar un punto como sea".
