Entre todos lo mataron y él solito se murió

Imagen del Osasuna - Sevilla. Cordon Press
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Entre todos lo mataron y él solito se murió. El Sevilla vuelve a caer este domingo en El Sadar ante Osasuna (2-1) en un encuentro que arrancó ganando con un tanto de Neal Maupay y acabó siendo remontado ante el empuje, el miedo y el desacierto defensivo.

Primer asalto nulo. El Sevilla saltó a El Sadar con una alineación con cuatro cambios respecto al Ciutat de Valencia y una actitud, al menos, diferente a la del último encuentro. García Plaza, técnico nervionense, reconocía "un cambio táctico" de cara al encuentro y sobre el césped se notó rápidamente.

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El ex del Alavés apostó por un 1-4-4-2 en ataque que se configuraba en un 1-5-2-3 en defensa (con la banda derecha habitualmente desprotegida) que, de primeras, pareció sorprender a Osasuna. La sorpresa, eso sí, duró diez minutos.

Porque tras un inicio propositivo de los de Nervión, los locales se fueron adueñando del balón, de las ideas y de los nervios. El Sevilla pareció olvidar su propósito y en cuanto Vlachodimos sufrió la primera, todo saltó por los aires.

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Balones en largo sin cesar, Maupay desesperado haciendo gestos, García Plaza desesperado en banda y jugadores como Kike Salas, Carmona o incluso Suazo, recordando más a la etapa de Matías Almeyda corriendo a campo completo que al teórico orden que trae el nuevo entrenador.

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Al descanso el empate seguía en el marcador, pero la sensación, después de algo más de 15' comido por los nervios, es que la segunda mitad sería eterna para el Sevilla.

Osasuna 'remata' a un Sevilla dramático

Como en el Ciutat de Valencia, Luis García Plaza no tocó nada al descanso, mantuvo la idea y a los jugadores. ¿El resultado? El mismo.

El Sevilla no mejoró considerablemente, continuó con la dinámica del final del primer tiempo, viviendo entre miedos y desconfianza, entre la delgada línea de sumar un punto o marcharse de vacío. Y se encontró un tanto. Tras una excelente jugada entre Lucién Agoumé y Djibril Sow, el suizo la puso atrás y Neal Maupay, que no había hecho prácticamente nada hasta ahora, llenase de esperanzas el corazón sevillista (0-1, m. 69).

Sin embargo, cuando no estás bien, nada sale bien y si encima no tomas buenas decisiones, acabas cediendo. Lisci fue valiente, metió atacantes, cargó el área y mientras García Plaza se pensaba los cambios, Raúl García de Haro, exbético, rompió las redes de Vlachodimos con un excelente remate (1-1, m. 80).

Quedaban diez minutos, el punto no era malo para el Sevilla después de todo, pero la historia tenía un nuevo cambio de guión. El más doloroso.

En el último suspiro, con el tiempo prácticamente cumplido, Moncayola metió un excelente balón al área y Catena, en el área pequeña, puso el segundo (2-1, m. 90+9).