El uno por uno y las notas del Sevilla ante Osasuna

El once del Sevilla ante Osasuna. SFC
Compartir

El Sevilla volvió a caer derrotado este domingo ante Osasuna (2-1) y el equipo dirigido por Luis García Plaza continúa acercándose, poco a poco, al descenso de categoría. Los hispalenses, como hace días ante el Levante, no fueron capaces de superar al rival para sumar ni un solo punto.

Luis García Plaza metió algunos cambios en su alineación buscando energía y frescura, pero la entidad hispalense continúa hundiéndose poco a poco en la clasificación.

PUEDE INTERESARTE

Las notas de los jugadores del Sevilla ante Osasuna

Odysseas Vlachodimos [7]: si el Sevilla aún tiene (poca) vida en la élite es gracias a su portero. Detuvo una buena acción en la primera mitad, le detuvo, en el área pequeña, un disparo a Budimir y hasta le sacó una a Raúl García imposible. No pudo hacer nada en el último suspiro.

José Ángel Carmona [5]: uno de sus partidos más regulares de la última época. Le falta confianza y hay acciones, como ese pase a Vlachodimos justo después del remate de Budimir, que resultan inexplicables.

PUEDE INTERESARTE

Andrés Castín [6]: continúa siendo el mejor del equipo. Serio, contundente, no pudo evitar el gol de Raúl García, pero sí evitó muchas acciones de Budimir. Tiene mérito.

Kike Salas [5]: muy serio durante el encuentro, salvó un balón en la línea. Hubo momentos, en ciertos momentos de presión, en los que parecía estar trabajando con Matías Almeyda más que con García Plaza.

PUEDE INTERESARTE

Gabriel Suazo [4]: un futbolista de su experiencia no puede recibir una tarjeta amarilla, en una cita como la de este domingo, a los cinco minutos. Oso le ayudó todo lo que pudo y más, tapándole sus momentos de precipitación.

Rubén Vargas [5]: no arrancó bien, desubicado, con la banda normalmente vacía. Se colocó en su sitio y mejoró considerablemente. Compromiso en defensa, ideas en ataque e intención para romper el marcador. Se marchó, otra vez, pidiendo el cambio.

Djibril Sow [5]: no estaba siendo, ni mucho menos, un encuentro brillante del suizo y en un minuto hizo todo lo que debe hacer un mediocampista: entrada (al límite) para parar un ataque y llegada en segunda línea para asistir a Maupay. Se lesionó en el centro.

Lucién Agoumé [2]: ni en ataque, ni en defensa. Estuvo desacertado con balón y sin él acababa hundido en el área, dejando espacios que Osasuna no dudó en aprovechar, como en el tanto de Raúl García de Haro. Alguien deberá explicar lo que hizo a falta de un minuto para el final.

Oso [5]: mucho mejor en defensa que en ataque. Si Suazo fue capaz de aguantar tantos minutos con una amarilla fue gracias a su apoyo, a su constante ayuda. Le faltó claridad en los metros finales.

Neal Maupay [5]: el gol anotado no puede borrar su partido. Sí, marcó, pero también perdió multitud de balones, se quedó parado en alguna presión y pareció totalmente desubicado durante muchos minutos. Falto de ritmo.

Isaac Romero [4]: el esfuerzo es innegable, se vació por completo, pero no estuvo demasiado acertado con balón. Le puede dar mucho a este Sevilla tan débil, pero debe apretar un poco más.

Suplentes:

Batista Mendy [1]: su aportación fue mínima. Entró y cometió una falta (exagerada por Moncayola) en la frontal. Cada vez que tuvo el balón lo perdió y lejos de la fuerza que debía darle, el mediocampo se perdió con él.

Juanlu Sánchez [4]: entró en un momento complejo, intentó ayudar a Carmona en banda cuando Osasuna empezó a cargar el área a base de centros y en ataque, sin demasiado recurso, intentó sacar el máximo.

Akor Adams [4]: tuvo alguna buena acción, tuvo algún detalle, pero hay momentos en los que, inexplicablemente, se apaga. Ni luchó una de las últimas pelotas que le mandaron.

Peque Fernández [3]: peleó algún balón sin mucho resultado. Pocos minutos, menor efecto.

Nemanja Gudelj [2]: entró para ayudar e hizo todo lo contrario. Despejó mal, no se colocó bien y no colaboró en los momentos claves.

Luis García Plaza [3]: su apuesta por el 1-4-4-2 con Neal Maupay se encontró con un gol que habría sido premio enorme para un trabajo insuficiente. Tardó un mundo en reaccionar y cuando lo hizo, asustado por el resultado, acabó condenando a su equipo.