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El Barça sobrevive al barro, se agarra a Fermín y vuela con Rashford hacia el título

La celebración de Fermín López ante el Getafe
La celebración de Fermín López ante el Getafe. EFE
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Más cerca del título y más cerca de cerrar la temporada con esta victoria. Porque hay partidos que no se ganan jugando bien, sino entendiendo exactamente qué tipo de batalla tienes delante. Y el FC Barcelona, en el Coliseum, entendió pronto que aquello no iba de brillo, sino de resistencia, paciencia… y un par de zarpazos bien dados.

Porque el Getafe convirtió el duelo en lo que quería: corto, sucio, incómodo. Pero el Barça, lejos de desesperarse, esperó su momento. Y cuando llegó, no falló.

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Un partido atascado hasta que Fermín encontró la grieta

El inicio fue casi un aviso de lo que vendría después. Poco espacio, contactos constantes y un Barça que movía el balón sin encontrar profundidad. El Getafe no proponía, pero sí imponía: líneas juntas, duelos físicos y ritmo bajo.

Los minutos pasaban y todo ocurría lejos de las áreas. Algún intento aislado: un cabezazo alto de Lewandowski, un disparo forzado de Olmo, pero nada que rompiera la sensación de bloqueo total.

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Hasta que apareció el detalle que cambia partidos. En una acción rápida, casi inesperada, Pedri filtró un pase que no parecía existir. Fermín lo vio antes que nadie, atacó el espacio y definió con decisión. Sin ruido, sin aviso. Gol. Y de repente, todo cambió. No el juego, pero sí el peso del partido.

El Barça celebrando el gol de Fermín ante el Getafe
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Rashford castiga sin perdón

El Getafe, obligado por el marcador, dio un paso adelante tras el descanso. Y ahí el partido se abrió. Poco, pero lo suficiente. Tuvo la suya. Clarísima. De esas que cambian todo. Pero no entró. Y cuando no marcas en un partido así… lo pagas.

El Barça empezó a encontrar metros, a correr. Y en una jugada que resume perfectamente lo que fue el encuentro, todo se decidió: córner a favor del Getafe, balón suelto, calma de Lewandowski… y pase largo al vacío. Allí apareció Rashford. Solo. Con todo el campo por delante. Sin prisa y sin error. Partido cerrado, que deja a los de Hansi Flick tocando con la yema de los dedos el título liguero.