¿Le hemos exigido demasiado a Ernesto Valverde?

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Para Carmelo Rodrigo "con el Txingurri se va un activo valioso para el Athletic"
BilbaoA falta de nueve jornadas de LALIGA EA Sports para liquidar esta temporada 2025-26, que arrancaba en agosto con la máxima ilusión de los aficionados del Athletic Club puesta tanto en LaLiga como en la Copa y la UEFA Champions League, se presentan en el horizonte cercano unas cuantas incógnitas aún por despejar en Bilbao.
Objetivos a conseguir para salvar el año, no continuidad del actual cuerpo técnico, sustitución del entrenador Ernesto Valverde, elecciones a la Presidencia y Junta Directiva con Jon Uriarte como teórico único aspirante, fichajes en algunos puestos y/o búsqueda de soluciones dentro de casa... Para no alargar el comentario, voy a ceñirme a los dos primeros puntos.
Despejadas, por desgracia, las incógnitas tanto de Copa del Rey como de UEFA Champions League, solo queda por saber cuál será nuestro sitio en LaLiga, y si debemos mirar hacia arriba o hacia abajo.

Con 38 puntos en el casillero y a falta de 27 por disputar, parecería de auténticos cenizos plantearnos siquiera la opción del descenso. Bien es verdad que, mirando la entidad de los futuros rivales, todos sin excepción se van a jugar cosas en los encuentros que nos esperan, lo que dice mucho de la competitividad -que no necesariamente calidad- de la máxima competición española.
El hecho de que aún esté por decidir el número de plazas europeas que nos corresponderán, y que según algunos medios podrían llegar hasta diez, invita a pensar que con un mínimo de motivación, compromiso y, sobre todo, implicación total de los pesos pesados de la plantilla, al menos el premio de consolación que supone la Conference League se debería lograr. La solución, el 24 de mayo.

Y nos queda hablar de Ernesto Valverde...
Conociendo aunque sea por encima al personaje, creo que a nadie ha extrañado que percibiendo ese run-run tanto en la calle, las gradas, algunos medios, las redes sociales, etc… cuestionando su manejo de tácticas, lectura de partidos sobre la marcha, timing en los cambios de jugadores o esquemas... haya decidido apartarse del barullo, hacer el petate y marcharse sin ruido, como ha sido siempre su estilo.
La indudable lealtad que siente hacia el Athletic, y el hecho de querer firmar y renovar año a año, priorizando el trabajo sobre el interés económico, despejan cualquier duda sobre la calidad humana y athleticzale del Txingurri.

No tengo dudas sobre la necesidad en cualquier empresa de refrescar puntualmente personas, equipos, objetivos, metodologías, en aras a conseguir mejores rendimientos, pero no puedo evitar, como “valverdista” confeso que he sido y seré siempre, sentir su pérdida como propia, e intentar reivindicar su trabajo, aunque no creo que lo necesite porque siendo cierto que últimamente se le veía algo desorientado a la hora de aplicar rápidamente el bisturí en momentos delicados, no lo es menos que una mayoría de sus jugadores, no todos, han estado o bien lesionados, o bien muy por debajo de su presunta calidad y de su caché económico, o ambas cosas.
Me queda la duda de que, si además de ser víctima de sus propios errores, a Valverde le hemos estado exigiendo demasiado, un juego y unos objetivos que superan la calidad de la plantilla.
Si el hecho de que en su tercera etapa al frente del equipo, no lo olvidemos, nos devolvió a Champions League tras unos cuantos años de sequía (11) y conseguimos -¡por fin!- botar nuevamente la gabarra para gozo de cientos de miles zurigorris no nos haya malacostumbrado y no percibamos –yo, el primero- la verdadera realidad de esta plantilla.

Ya desde su segunda etapa, bajo la presidencia de Josu Urrutia, me convencí de que la figura de Ernesto Valverde debiera ser similar a la de Alex Ferguson en el ManU, y lo sigo pensando. Como primer entrenador, como director deportivo, como lo que sea; pero su amor por el Athletic, conocimiento de las entrañas de este Club y experiencia profesional, le acreditan como un activo demasiado valioso que no debiera desperdiciarse. En fin, el tiempo dictará sentencia, ¡pero siempre el Athletic por encima de todo!