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Opinión

La importancia de llamarse Ernesto

Redacción local

El entrenador del Athletic Club Ernesto Valverde sentado en San Mamés
El entrenador del Athletic Club Ernesto Valverde sentado en San Mamés. Europa Press
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Bilbao'The importance of being Earnest', la comedia del gran escritor irlandés Oscar Wilde, es una sátira con bastantes paralelismos en nuestra sociedad actual. Sin embargo, dado que la temática que nos ocupa aquí es rojiblanca, no voy a entrar en esa comparativa. Me centraré tan solo en el título, una vez que se ha hecho público que el entrenador del Athletic Club Ernesto Valverde no va a seguir su labor dirigiendo el destino del primer equipo. Esta es su última temporada, como la farsa del autor dublinés fue su última obra teatral.

La traducción al español, como casi siempre con los textos de este ingenioso artista, no deja de ser un tanto ambigua. Por un lado, en el original juega con el verbo ser (“being”) y el adjetivo “earnest”(serio, sincero). Por otro, están las connotaciones económicas: “to earn” es ganar dinero. “Txingurri” no necesitaría tanto capital hoy día sino más bien ganar... partidos y puntos (aunque para eso se emplearía el verbo “to win”).

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En fin, en castellano tenemos que contentarnos con “llamarse”, que es la acepción típica cuando te presentas en inglés (“I am Michael” – “Soy / Me llamo Miguel…).

Ernesto Valverde pensativo en la banda en un partido del Athletic Club

En el fondo, nos valen los dos idiomas. Aparte de los adjetivos mencionados, si se usa también en otra categoría gramatical como es la del sustantivo, se traduce como “compromiso” en castellano. Pues bien, la lingüística nos concede tres rasgos esenciales que son espejo del aún entrenador hoy día y que le vendrían excelente al sustituto del banquillo de San Mamés: debería ser serio, honesto y con compromiso.

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Por otra parte, es fácil -y respetable- criticar cuando los resultados no acompañan. La temporada no ha sido lo que esperábamos. Cierto. Las lesiones de jugadores importantes (algunas de larga duración) han dejado al descubierto que el míster no ha sabido crear un “plan B” (a pesar de que aún hay posibilidades reales de entrar en Europa) para repetir -si no mejorar- el éxito del año pasado con los jugadores disponibles y los nuevos refuerzos de la 2025-26.

Ernesto Valverde se abraza con Andoni Iraola
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Hay que reconocerlo. Ernesto Valverde lo ha hecho. Earnest es honesto... Y se va.

¿Desaparecerán las críticas con él a partir de junio? Es lógico -y deseable- pensar que sí. Lo que debería permanecer es el nivel de exigencia.

Teniendo en cuenta esas tres características principales 'ernestianas' arriba explicadas, el profesional que tome el relevo tendrá que hacer frente a un pasado de logros de su predecesor que han incluido, entre otras cosas, sacar la Gabarra por la ría después de 40 años tras ganar la Copa del Rey en 2024 –por no hablar de ocho años europeos en sus tres etapas como máximo responsable deportivo del club.

Partimos de ahí. Eso debemos demandarle al que venga, sea éste Edin Terzic, Roberto De Zerbi, Andoni Iraola, Claudio Giráldez, Mauricio Pochettino o el mismísimo Jürgen Klopp.

El técnico Ernesto Valverde en un entrenamiento en Lezama

La sombra del de Viandar de la Vera en Bilbao, con más éxitos que fracasos en una década y en un club con la filosofía única del Athletic, puede ser muy alargada. Por eso no deberíamos conformarnos con cualquier propuesta.

El próximo entrenador podrá levantarnos de los asientos para aplaudir... o para salir del campo antes de que la función se haya acabado si lo comparamos con los mejores momentos de juego del técnico actual. No nos engañemos. El reto es grande. Y eso hay que tenerlo en cuenta: es muy importante. Tanto como llamarse Ernesto... Valverde.

.- Por Miguel Suaña, Escritor y docente

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