Opinión

Tú decides en qué bando estás

Periodismo es decir lo que no quieren que digas

La afición del Betis, rota tras perder la Conference
La afición del Betis, rota tras perder la Conference. Kiko Hurtado
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Cierra los ojos. Imagina por un momento que en agosto se te lesiona tu mejor jugador y se pierde casi toda la temporada. Supón que estás varios meses sin Amrabat, Cucho, Lo Celso o Isco. Piensa que Antony estará medio año jugando con dolor. Imagina por un momento que se tambalea el proyecto. Que por primera vez hay dudas reales con el entrenador. Que tu equipo todavía tiene margen de mejora. Y con todo eso, dependes de ti mismo para jugar la Champions por segunda vez en 118 años. Que en tu mano tienes hacer algo gordo de verdad en Europa. Piénsalo por un momento. ¿Lo firmarías? Ya no hay vuelta atrás. Llegó la hora de elegir. Entre el optimismo y la desazón. Entre la ilusión y la desesperanza. O entre la confianza y la autodestrucción. Tú decides en qué bando estás.

Esa es la tesitura que atraviesa el Real Betis en estos momentos. Desoladora para unos, ilusionante para otros. Todo depende del prisma con el que lo veas. Hoy, a las puertas de la finalísima contra el Panathinaikos, te toca decidir. Tú eliges. Tú decides en qué bando estar. Puedes tirar la toalla, arrojar más leña, generar crispación y autodestruirte. Pero también puedes tragar saliva, coger fuerzas y levantarte para preparar todo lo que viene.

Porque claro que hay dudas en el equipo. Las críticas son razonables. Es evidente que algo falla. Este Betis tiene un problema de juego. Futbolistas que no funcionan, planteamientos que no dan sus frutos y resultados que no llegan. Fichajes que no dan la talla, decisiones cuando menos cuestionables y una sensación evidente de atasco. Son normales las dudas, pero nunca estará justificada la autodestrucción. Ni esa capacidad innata que a veces tuvo el bético para derribar cualquier proyecto a las primeras de cambio. Porque cinco años seguidos en Europa, la mayor inversión de su historia, la virtud de depender de sí mismo en LALIGA y el camino que se atisba en la Europa League deben suponer argumentos más que suficientes como para pensar en que todo irá a mejor. Con el regreso de los lesionados a la vuelta de la esquina.

Las notas se ponen en junio, no a mitad de marzo. Lo fácil sería pitar a los jugadores. Echarles en cara su actitud. También señalar a los fichajes. Sería fácil pedir la destitución del entrenador o hablar de ciclo acabado. Dividir y sacar el beticómetro. Para aquel que se crea mejor por no exigir. Para aquel que se crea mejor por no faltar. Alimentar el debate entre aficionados. Pero quizás sea momento de aunar fuerzas. De echar el resto. Es momento de dejar atrás las diferencias. De cumplir lo que tanto solicitaron los jugadores. La plantilla pidió ayuda hace unos días. Posiblemente la involución del Betis obedezca a un bloqueo mental. Y para romperlo, nada mejor que volver a ganar. Nada mejor que hacerlo en comunión con la grada. Todos juntos. Como en sus mejores tiempos.

Crisis era descender a Segunda División. Quedar el quince. Crisis era estar al borde de la quiebra. Perder semana sí y semana también. Dudas hay, sí, y carencias también, pero no todo está perdido. Esto solo es un bache. Duro, pero salvable. La realidad es que a estas alturas el Betis de Pellegrini (5º) nunca estuvo mejor posicionado en la tabla. Dependiendo de sí mismo para regresar a la Liga de Campeones. Algo que solo se consiguió una vez. A las puertas de derribar su techo de cristal en la Europa League. Quién diría que el club afronta la que puede ser la mejor temporada de su historia y sin embargo todo lo que se ve es desesperanza, crispación, incertidumbre y rabia. Destrucción o esperanza. Comunión o división. Crispación o ilusión. Animar o silbar. Cantar o callar. Tú decides. Quizás cuando se quiera reaccionar ya será demasiado tarde. Aún están a tiempo.