Opinión

Hugo Rincón, Jesús Areso, Álvaro Núñez y el ensayo sobre la ceguera en el Athletic

Redacción local

Festejo de gol del lateral navarro Hugo Rincón al Athletic Club con el Girona FC en Montilivi. Europa Press
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BilbaoHugo Rincón Lumbreras. Criado por el Athletic Club en Lezama. Ensalzado por Patxi Salinas luego de que, con él en el banquillo, el Bilbao Athletic salvara la categoría tras completar una segunda vuelta con números de play off. Un lateral derecho para el primer equipo veía en él el fantástico medio centro de San Adrián que tocara la gloria con el Athletic Club de Javier Clemente Lázaro, dos ligas, una copa y una Supercopa, en dos ejercicios consecutivos (1982-1983 / 1983-1984).

Feliz, el pequeño de los dos hermanos Salinas, con los deberes cumplidos, le lanzó una perla al defensa navarro de Valtierra: "Y encima es guapo".

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Hugo Rincón. Autor del primer gol de los tres que el Girona FC de Michel le ha encajado el pasado sábado al Athletic...

Un precioso tanto que, de inmediato, me recordó, es decir, por mi corazón pasó, al que Carlos Alberto le clavó a Dino Zoff en la final, México 1970, que enfrentó a Brasil e Italia. Fue entonces Pelé el que se detuvo en el balcón del área esperando la incorporación de su compañero por la banda derecha. Tan meritorio el uno como el otro. De bella factura ambos. Así se lo hice saber a mí compañero Asis Martín enviándole un video a su cuenta de WhatsApp.

A las primeras de cambio se adelantaba el Girona en Montilivi. Un gol que el árbitro no se habría cobrado si el Athletic, en el momento de pactar la cesión, se hubiera cubierto las espaldas mediante un apartado que dijera: "No podrá jugar cuando Girona y Athletic se enfrenten".

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Más indignado que yo, un compañero que, desde la distancia, me trasladaba su rabia: "De imbéciles!! No es cláusula del miedo, estamos hablando de la cláusula de la sensatez. Te cedo un jugador para 36 partidos, no para joderme a mí"...

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Hugo Rincón. León de Lezama que, al viajar cedido a Girona sin que el Athletic le pusiera un protector para evitar una situación embarazosa, se convertía en el cuervo criado que termina vengándose de los que lo habían convertido en un futbolista de LaLiga EA Sports. Hugo Rincón no quería. Actuaba como por inercia.

Era el Athletic, el Club al que pertenece, el que lo había convertido en un cuervo para una venganza que flotaba en el aire de Montilivi, como a la espera. Menos de cinco minutos necesitó el acervo popular para que Hugo Rincón le sacara el primer ojo al Athletic. Tuerto, pues. El 'Ensayo para la ceguera' no había hecho sino comenzar.

Tan sólo era un gol, sí. Todo el partido por delante. Pero resulta que los de Valverde no habían sido capaces de remontar más que en una ocasión.

Pintaba mal. El Girona se empezó a soltar el pelo, incluso el de aquellos cuyas testas empezaban a clarear. Atacando con peligro y defendiendo con solvencia. En cuanto a sus maneras, el fútbol del Girona no era perfecto, más se acercaba a lo que Michel simplemente había soñado desde el día en el que decidió que hablar en catalán le reportaría tanto cariño como a Valverde si se expresara en Euskera. "Areso eta Guruzeta, Gorosabel eta Navarroren ordez". Telebistako esatariak, "Pozteko modukoa Montilivin Euskeraz entzutea". Baino gure hizkuntza ez zen nahikoa izango partidua irabazi ahal izateko.

Mientras el Girona abusaba del Athletic...

Yuri Berchiche soltaba su rabia destrozando el palo del banderín de córner de su eterna banda izquierda. Guruzeta, Laporte, mensajeros de las buenas intenciones del Athletic. Pobre Athletic, así como corta será la alegría en su casa, que es la mía, la tuya, la vuestra. La de un universo Athleticzale que habría de quedarse pasmado cuando Iñaki Williams, a la conclusión del naufragio, se refirió a una Europa sin acordarse de que los "hermanos están en armas". "Brhoters in arms".

Tiempo. Todo lo que el Athletic tenía era tiempo. Un tiempo que no necesitaba. Minutos que corrían en su contra. O tal vez a su favor. Que se desbocaran las agujas de los relojes. Para pasar como de puntillas por el minuto 77'. Se produjo ruido, sin embargo. El del barullo que despertó a Ounahi para encajarle al Athletic el segundo de la siesta. "Como en el tumulto pisarte los pies", que canta el viejo trovador antiguo.

Había perdido los dos ojos el Athletic cuando, como a tientas, de la mano entrelazados los once jugadores, Echeverri se coló en mansión ajena para depositar junto a las botas de los futbolistas el tercer regalo, detalle de la casa, un gol de pañuelos, para que todo el universo Athleticzale, como un solo ser, nos secaramos las lágrimas que no habíamos derramado. Sin ojos todos. Desde que Hugo Rincón, inducido por el Athletic, nos los sacara en condición de cuervo bien criado en los campos de Lezama.

.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete