El doble gesto de Dani Olmo en San Mamés que explica su situación en el Barcelona: "Le ha dolido"

El centrocampista ofensivo no acabó satisfecho
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BarcelonaEl FC Barcelona tuvo que enfundarse el mono de trabajo para tumbar al Athletic Club. Impresionado por el ambiente de San Mamés, Hansi Flick no ocultó su felicidad en sala de prensa una vez terminado el encuentro. El técnico azulgrana puso en valor el esfuerzo colectivo de los suyos, aunque analizando sus decisiones en el campo, también hubo cosas que no le convencieron por completo, como el encuentro de Dani Olmo.
El mediocentro ofensivo fue claramente de menos a más en el partido. En la primera mitad, Olmo pasó prácticamente desapercibido, y cuando consiguió entrar en juego, no estuvo fino con el balón en los pies. Pese a su pobre rendimiento en La Catedral, Flick le dio confianza e incluyó a Pedri al descanso en detrimento de Marc Bernal.
El talentoso futbolista canario mejoró a su equipo colectivamente, pero también individualmente. Olmo creció con balón y protagonizó muy buenos minutos en el segundo acto... hasta que Hansi Flick decidió sustituirle a falta de media hora para el final.

Los dos gestos de Dani Olmo que explican su situación en el Barça
Una imagen vale más que mil palabras, aunque en el caso del futbolista de Terrassa, fueron hasta dos. Un par de gestos de Dani Olmo, ambos cazados por Movistar Plus, esclarecen que no atraviesa un buen momento. Al internacional español le está faltando continuidad en su juego y quizás esa sea la razón que explique su frustración.
Al ver su dorsal en la tablilla del cuarto árbitro, Olmo no ocultó su decepción con el técnico blaugrana, pues a buen seguro entendía que había elevado su nivel en la segunda mitad, como así fue. El cambio le llegó cuando quizás menos lo merecía, un sentimiento que expresó el jugador demorando en demasía su salida del terreno de juego pese al 0-0 que reinaba en el luminoso bilbaíno en ese momento. Eso sí, jugador y entrenador se dieron la mano.
A renglón seguido, Dani Olmo se sentó en el banquillo del Barça y ahí no pudo contenerse. El futbolista culé se llevó las manos al rostro y se tapó la cara con su toalla. Una situación que preocupa a un sector de la hincha blaugrana, aunque en cierto modo también se entiende su frustración:
