El Sevilla de Matías Almeyda, mucho más que corazón
La intrahistoria sobre la ubicación de Almeyda en el derbi; ¿por qué lo vio en el autobús?
Matías Almeyda recupera el pulso del Sevilla cuando peor lo pasaba
Casta, coraje, carácter, corazón... ¿Y nada más? El Sevilla de Matías Almeyda consiguió empatar ante el Betis tras ir perdiendo por dos tantos agarrándose al lema que preside a la entidad, al eterno 'dicen que nunca se rinde' y, posiblemente, aprovechándose de la relajación bética... ¿Y nada más? No, seguro que no, porque el equipo del argentino es algo más que un grupo con mucha actitud.
Evidente es, que nadie se engañe, que ante la falta de aptitud es necesaria mucha actitud para sobrevivir en la élite, pero este Sevilla, que está lejos de ser uno de los mejores equipos que han luchado en el Sánchez-Pizjuán, con mucho trabajo, con mucha constancia, ha conseguido ciertos méritos que no deben ser menospreciados.
Porque aún sumando tres puntos menos que el Sevilla de García Pimienta a estas alturas (tres empates menos), las sensaciones del equipo de Matías Almeyda respecto al pasado año son completamente diferentes. Con el ex de Las Palmas, a estas alturas, la percepción es que el club se caía poco a poco y ahora, aunque tampoco se prometen hacer 50 puntos, parece todo mucho más estable.
Con muchos números aún por mejorar, con muchos términos aún por definir y muchos jugadores aún lejos de su presumible mejor versión, el Sevilla ha logrado sumar en seis de sus últimos siete encuentros, cuatro de ellos de manera consecutiva.
Sin goleador puro, el argentino ha conseguido involucrar a diversos futbolistas en términos goleadores, recordando versiones llegadoras como la de Djibril Sow, además de dar más continuidad a los números de Isaac Romero -que ya ha igualado sus pobres cifras del pasado año-.
Evidente, en creación el equipo no es ningún cuadro de Velázquez y la realidad es que, como ha sucedido en los últimos años, la ausencia de un pivote creativo le limita muchísimo, pero con el paso de los encuentros ha conseguido que los suyos aprendan a defender con la posesión, que tengan la pausa necesaria para superar muros y aunque aún queda trabajo por delante, la mejoría es notable.
El grupo como clave para Matías Almeyda
Todo ello lo hace, además, con una plantilla sin apenas inversión y sin los dos mejores jugadores del pasado curso (Loic Badé y Dodi Lukebakio). El argentino, ante la ausencia de hombres claves, apostó por creer en el grupo, recuperó a la causa a futbolistas como Adnan Januzaj -que algún detalle ha dejado dentro de su caída libre-, ha convertido en Chidera Ejuke en un futbolista fiable al menos para agitar las citas -tras su lesión, el africano parecía totalmente negado- y ha convertido al Sevilla en un equipo unido.
Son otros muchos los déficits o errores que ha sumado el argentino esta temporada. Él lo sabe, él lo ha asumido y así lo ha transmitido tanto a su staff como públicamente, pero la realidad es que con el paso de los meses, el fichaje de Almeyda se ha consagrado como la mejor apuesta de Antonio Cordón en el Sevilla.
Se habla del corazón del Sevilla, pero lo de Almeyda va más allá. En un equipo tan limitado en lo técnico, sin aptitud sobrada, la actitud es innegociable... y el crecimiento como equipo es innegable.
