Manu Carreño se confiesa con el Balón de Oro: "Lamine Yamal es el mejor jugador del mundo, nunca nos había pasado"

Manu Carreño, en El Larguero de la Cadena Ser
Manu Carreño, en El Larguero de la Cadena Ser.. Cadena Ser
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La enésima exhibición de Lamine Yamal en la carrera por el Balón de Oro tiene un denominador común a nivel internacional, la popularización de su favoritismo de cara al premio tras las actuaciones de los últimos días. Esa efervescencia tanto en el juego como ante los micrófonos tienen un reflejo en la comunidad, en la afición y en los referentes como Manu Carreño, que por primera vez se moja con un mensaje muy claro que se alinea con lo que piensa España.

El presentador de El Larguero de la Cadena Ser fue más directo que nunca después de ver los dos goles del barcelonista en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante Croacia. El estreno de las dos estrellas era una excusa más para volver a demostrar que está en forma, y aunque las votaciones al Balón de Oro están cerradas desde hace unas horas, su misión sigue siendo la misma. Y el valor que le da el periodista a eso es incalculable por lo que significa para el fútbol español.

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"Nos estamos viniendo arriba, yo quiero que España juegue mañana otra vez. 4-1 ante Croacia, y y no sé quién va a ganar el Balón de Oro, Rodri, Lamine, Mbappé, Kane o Fabián, pero sinceramente creo que el mejor jugador del mundo es Lamine Yamal", una afirmación directa, concisa y clara que se refleja con lo que vemos en el campo desde el principio de la temporada 26/27.

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Carreño también eleva ese mensaje a lo que significa el fútbol español, que después de ganar un Mundial 2026 gracias al grupo, tiene el valor de despertar la mejor individualidad a nivel global. "Creo que al mejor futbolista del mundo lo tenemos nosotros, y eso no nos había pasado nunca. Nunca antes España había tenido al mejor jugador del mundo. Al mejor equipo sí, lo tuvimos en 2008, en 2010, en 2012...pero el mejor del mundo es Lamine Yamal", aclaró en El Larguero.

Es un respaldo total que ahora mismo puede pensar cualquiera que vea jugar al FC Barcelona o a la Selección Española, un orgullo que acompaña las dos estrellas de bicampeones y una forma de entender que el orgullo de La Roja ahora pesa mucho más.