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El Celta sale goleado de Alemania y dice prácticamente adiós al sueño europeo

Javi Rodríguez, en su portería tras un gol del Friburgo
Javi Rodríguez en su portería tras un gol del Friburgo. EFE
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VigoEl Celta se ha despertado del sueño europeo de la peor de las maneras. Con una pesadilla de partido en Alemania. De principio a fin el Friburgo mandó sobre el césped. El 3-0 obliga al Celta a un milagro en Balaídos. El 2-0 con el que se llegó al descanso, con un Celta que no lograba disparar ni una sola vez, era corto para los méritos de un Friburgo que desarboló al equipo vigués desde el pitido inicial. Nada supo hacer el conjunto de Claudio Giráldez. En la segunda mitad Ginter sentenció de cabeza el partido y, prácticamente, el pase a las semifinales de la Europa League.

No tardó un minuto el Friburgo en mostrar una de sus grandes virtudes, el centro-remate. Matanovic cabeceó desviado el centro de Beste. Grifo, poco después, intentó poner otro balón al área celeste. Presión asfixiante del cuadro alemán en los primeros compases. Acertaba Claudio Giráldez. Julian Schuster iba a llevar el encuentro a pares. Rondaba el gol. Suzuki se lo ponía en bandeja a Matanovic. No llegaba el croata a rematar a puerta vacía.

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Muy superior el Friburgo. Los celestes, acorralados en su área, buscaban sobrevivir. Incapaces de ganar un solo balón dividido estaban abocados a sufrir lo indecible. Vincenzo Grifo, en el diez, puso por delante a los suyos con un disparo al palo largo. No llegó Radu. Antes ninguno de los pupilos de Claudio Giráldez fue capaz de hacerse con el balón. Perdían cada duelo, cada salto, cada choque. Cinco disparos en los diez primeros minutos eran el fiel reflejo de lo que estaba sucediendo en el Park-Europa Stadion.

Gol de Grifo ante Mingueza
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El gol en contra, a diferencia de lo que se podría esperar, no hundió al Celta. Con el resultado en contra empezaron a mostrar una mejor cara. Tenían el balón. Eran capaces de acercarlo a las inmediaciones de la meta defendida por Noah Atubolu. Reacción celeste, que era capaz de hacer que la pelota cogiese velocidad sobre el césped. Fue un espejismo porque el Celta no inquietó a un seguro Friburgo que maduró el partido hasta encontrarse con el fallo de su rival.

La zaga celeste, tremendamente blanda, permitió el pase de Matanovic a Beste. Marcó el 2-0 en el 32' a placer. Mingueza, Aidoo, Sotelo... ninguno fue capaz de impedir el avance local. Todo pudo terminar segundos después. El Celta estaba completamente noqueado. Se sentían inferiores porque lo estaban siendo. Mazambi indultaba a los de Giráldez, desesperado en la banda, estrellando el balón en el palo. Pudieron llegar más goles antes del descanso.

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Claudio Giráldez ante el Friburgo

La cara de Claudio Giráldez era el reflejo de todo lo que había sucedido en el primer tiempo. Solo en el 45' Borja Iglesias, forzado y muy escorado, pudo llegar al área alemana con el balón. A la eliminatoria le quedaban más de 135 minutos. Tocaba rehacerse en los vestuarios para llegar vivos a Balaídos. Claudio Giráldez apostaba por Jones El-Abdellaoui y Fer López para la segunda parte.

El resultado, muy favorable para el Friburgo, permitía que el Celta tuviese un poco más la pelota. Aún así no había profundidad en los celestes. Nada pasaba en el Europa-Park Stadion. Además el duelo se interrumpía tras un duro encontronazo entre Jutglà y Philipp Treu. El alemán se llevaba la peor parte.

Borja Iglesias ante el Friburgo

Entraban Matías Vecino, Iago Aspas, Pablo Durán. Buscaba el Celta un gol con la que darle vida a la eliminatoria. Lo intentaba Borja Iglesias, tras una conducción de Fer López. Se le iba por encima del larguero el primer disparo con cierto peligro de los vigueses. Sin embargo era Ginter, pasado el 75', cuando ajusticiaba a lo de Giráldez en un saque de esquina. Se imponía en el salto a Sergio Carreira. Incomprensible que el menudo vigués fuese el encargado de tapar al central alemán de 1.90.

Ya solo le valía al Celta marcar un gol para soñar con una gesta en Balaídos. Por delante tenían un cuarto de hora. Tuvo una Fer López. Le quiso pegar con la zurda. Se le fue. También pudo el Friburgo completar la fiesta con el cuarto. Picadita de Höler que tocó Radu para evitar el gol. Toca soñar con un milagro en Balaídos aunque nada de lo sucedido en la Selva Negra invite a pensar en una remontada.