Más bonito y, para muchos, mejor que el Peugeot 5008, con una conducción especialmente suave y una calidad interior que sorprende

Este SUV japonés se sitúa un escalón por encima del modelo francés
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El Peugeot 5008 se ha convertido en una de las referencias entre los SUV familiares de gran tamaño, especialmente para quienes necesitan mucho espacio y la posibilidad de contar con siete plazas. Sin embargo, existe una alternativa japonesa que apuesta por una filosofía diferente y que, para muchos, puede resultar incluso más atractiva. Se trata del Mazda CX-80, el SUV más grande y ambicioso de la marca japonesa.
Mazda lleva tiempo intentando acercarse al territorio premium sin abandonar su posicionamiento tradicional. El CX-80 representa perfectamente esta estrategia. Es grande, elegante, está muy bien terminado y ofrece una sensación de calidad que puede sorprender incluso a quienes estén acostumbrados a modelos considerablemente más caros.
El Mazda CX-80 destaca por su suavidad de conducción
Uno de los grandes argumentos del CX-80 aparece cuando llega el momento de ponerse al volante. Estamos ante un SUV que roza los cinco metros de longitud, pero Mazda ha conseguido que resulte agradable y especialmente refinado en carretera.
Su orientación está claramente enfocada hacia el confort. La respuesta de sus mecánicas, el aislamiento del habitáculo y la puesta a punto general consiguen que viajar largas distancias resulte especialmente agradable.
Entre sus opciones mecánicas destaca un motor diésel de seis cilindros en línea y 3,3 litros que desarrolla 254 CV. Una propuesta bastante poco habitual en un mercado donde los motores de gran cilindrada están desapareciendo progresivamente.
Además, cuenta con tecnología de hibridación ligera, lo que le permite disponer de la etiqueta ECO de la DGT. También existe una alternativa híbrida enchufable para quienes buscan realizar buena parte de sus desplazamientos cotidianos utilizando electricidad.
Una calidad interior que lo acerca a los SUV premium
El interior es probablemente uno de los apartados donde el Mazda CX-80 consigue marcar mayores diferencias respecto a buena parte de sus rivales.
Mazda apuesta por un diseño elegante y relativamente sencillo, evitando llenar el salpicadero de enormes pantallas o superficies táctiles. La tecnología está presente, pero no domina completamente el habitáculo.
La elección de materiales, los ajustes y determinados revestimientos consiguen transmitir una sensación de calidad elevada. En los acabados superiores puede incluso acercarse a lo que encontramos en algunos SUV de marcas premium.
A ello se suma una de las características fundamentales del CX-80: su capacidad para transportar hasta siete ocupantes. Las tres filas de asientos permiten convertirlo en una alternativa real para familias numerosas o compradores que necesiten utilizar ocasionalmente más de cinco plazas.
Una alternativa muy seria al Peugeot 5008
El diseño exterior también puede ser uno de los motivos para elegirlo. El Mazda CX-80 apuesta por unas proporciones clásicas, con un capó largo, una gran parrilla frontal y una carrocería de líneas relativamente limpias.
Frente al enfoque más futurista y atrevido del Peugeot 5008, el Mazda ofrece una imagen elegante y sobria que puede envejecer especialmente bien.
Evidentemente, el CX-80 tampoco es perfecto. Sus grandes dimensiones pueden resultar incómodas en ciudad y su precio lo sitúa claramente por encima de los SUV familiares más económicos.
Sin embargo, quienes busquen un coche grande para viajar encontrarán muchos argumentos a su favor. Siete plazas, motores potentes, etiqueta ECO, gran calidad interior y una conducción especialmente suave convierten al Mazda CX-80 en una alternativa muy seria al Peugeot 5008 y, para muchos compradores, en una opción incluso más atractiva.