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Análisis

The Caribou Trail: una mirada muy humana a la batalla de Galípoli de la I Guerra Mundial

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

The Caribou Trail es una aventura narrativa. Unreliable Narrators
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La Primera Guerra Mundial ha servido de inspiración para multitud de videojuegos, aunque pocos se han detenido en uno de sus episodios más dramáticos: la campaña de Galípoli. Entre 1915 y 1916, las fuerzas británicas y francesas intentaron abrir una nueva vía de acceso hacia Constantinopla desembarcando en la península turca, una operación que terminó convirtiéndose en un desastre militar con decenas de miles de bajas. En ese escenario combatió el Regimiento Real de Terranova, formado por jóvenes voluntarios de la entonces colonia británica, y precisamente sobre ellos construye su historia The Caribou Trail.

The Caribou Trail no es un juego de acción sobre la Primera Guerra Mundial. Es una aventura narrativa que utiliza uno de los episodios más trágicos del conflicto para contar una historia íntima sobre el miedo, la camaradería y el peso psicológico de la guerra. Quien espere tiroteos constantes o grandes batallas encontrará una propuesta muy distinta; quien busque un relato pausado y con vocación histórica descubrirá una experiencia con bastante personalidad.

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Trincheras repletas de cadáveres

La aventura nos pone en la piel de Fisher, uno de los tres protagonistas junto a Lonnie y Gordon, tres muchachos que dejaron atrás su hogar convencidos de que cumplían con su deber hacia el Imperio Británico. La realidad, sin embargo, les golpea de lleno cuando llegan a unas trincheras donde la rutina, el barro, el hambre y el miedo pesan mucho más que cualquier acto heroico. Esa visión cotidiana de la guerra es el mayor acierto del juego.

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Lejos de buscar el espectáculo, la obra apuesta por un ritmo pausado que gira alrededor de las conversaciones entre soldados, las tareas del campamento y la incertidumbre de no saber si el siguiente bombardeo será el último. El desarrollo se mueve constantemente entre los recuerdos de los protagonistas, las supersticiones propias de Terranova y la fragilidad de una mente sometida al horror del conflicto. Esa mezcla entre realidad y percepción consigue crear algunos de los momentos más interesantes de toda la aventura.

La jugabilidad, sin embargo, deja claro desde el principio que estamos ante un walking simulator. La exploración en primera persona, los pequeños recados, cavar trincheras, cocinar para el resto del pelotón o buscar objetos forman prácticamente la totalidad de la experiencia. Hay algunas incursiones en tierra de nadie que consiguen transmitir tensión gracias al peligro constante de los disparos enemigos, pero nunca llegan a convertirse en secuencias de acción propiamente dichas.

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Las rutinas del campo de batalla

En ocasiones esa apuesta funciona porque refuerza el mensaje del juego: la guerra aquí no es emocionante, sino agotadora, repetitiva y deshumanizadora. El problema aparece cuando muchas de esas actividades terminan sintiéndose demasiado mecánicas y apenas aportan profundidad. Hay momentos en los que uno tiene la sensación de limitarse a caminar de un punto a otro mientras la historia avanza por sí sola o remover infinitamente el caldero de la sopa mientras nuestros compañeros terminan de contar una historia de terror.

Donde sí convence con bastante facilidad es en su ambientación. El diseño de las trincheras, los paisajes embarrados de Galípoli y el sonido constante de la artillería consiguen transmitir una sensación de incomodidad permanente. El apartado gráfico apuesta por un estilo de baja carga poligonal, pero resulta suficiente para recrear un campo de batalla creíble. A ello se suma un excelente trabajo de sonido, con explosiones, disparos y gritos que mantienen viva la tensión durante buena parte de la aventura, además de una banda sonora que sabe cuándo intervenir y cuándo dejar que el silencio haga el resto. La banda sonora orquestal e íntima es fantástica.

También merece una mención el trabajo realizado con los personajes. Fisher y sus compañeros no son héroes de guerra, sino jóvenes completamente superados por unas circunstancias que jamás imaginaron. Las conversaciones alrededor de la hoguera, los recuerdos de su hogar y las pequeñas tareas compartidas consiguen humanizar a unos protagonistas con los que resulta fácil empatizar, aunque el escaso recorrido de la aventura (no más de cuatro horas) deja la sensación de que algunos de ellos merecían un desarrollo mayor.

Eso sí, hay un aspecto que conviene destacar porque puede condicionar la experiencia de muchos jugadores españoles: The Caribou Trail no llega traducido al castellano. Tanto las voces como los textos únicamente están disponibles en inglés y francés, una ausencia difícil de justificar en un juego donde prácticamente todo el peso recae sobre los diálogos y la narrativa.

Conclusiones

The Caribou Trail demuestra que todavía quedan historias diferentes por contar sobre la Primera Guerra Mundial. Su aproximación intimista, el cuidado con el que retrata la campaña de Galípoli y su capacidad para transmitir la angustia de las trincheras convierten esta aventura en una propuesta interesante para los amantes de los juegos narrativos. Sin embargo, una jugabilidad demasiado básica y la ausencia de traducción al castellano impiden que alcance un nivel superior. Hemos analizado el juego en versión PS5, pero también está disponible en PC (Steam y Epic Games).

Lo mejor:

  • Una recreación muy cuidada de la campaña de Galípoli y del contexto histórico.
  • Narrativa madura, emotiva y con personajes creíbles.
  • Excelente ambientación sonora, capaz de transmitir la dureza de la guerra.

Lo peor:

  • No está traducido al castellano: solo dispone de textos y voces en inglés y francés.
  • La jugabilidad resulta demasiado limitada y repetitiva.
  • Su corta duración deja con ganas de más.
Valoración 75/100